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JOAN COSCUBIELA
Secretario General de la Comissió Obrera Nacional de Catalunya
(CCOO de Catalunya)


  "El primer elemento clave de cualquier política preventiva es que cualquier riesgo es evitable"
  La prevención de riesgos laborales es todavía una asignatura pendiente dentro de las empresas. España sigue destacando como el país europeo que ha incrementado en mayor grado su porcentaje de accidentes y enfermedades laborales en los últimos años. El coste de la falta de prevención en riesgos laborales llega a ocasionar a la sociedad, en general, un coste de dos billones de pesetas al año. Aunque los hechos son evidentes, los sindicatos de nuestro país aúnan esfuerzos por implantar y fomentar una cultura preventiva que llegue a beneficiar tanto a empresarios como a trabajadores.
Ante esta situación, mantenemos una entrevista con Joan Coscubiela i Conesa, Secretario General de la Comissió Obrera Nacional de Catalunya (CCOO de Catalunya)

• ¿Cuáles son las principales razones que dificultan el desarrollo eficaz de la prevención de riesgos laborales dentro de las empresas?

Yo creo que hay dos grandes problemas de fondo. El primero, hace referencia al sistema de producción y de organización del trabajo, basado mucho en la externalización de la actividad productiva. Esto supone a la vez unas responsabilidades poco claras en las formas de organizar el trabajo que dificultan mucho implementar políticas de prevención, además de que en este caso el propio sistema de trabajo es un factor de riesgo en sí mismo. El segundo, se refiere a un problema cultural importante como es la falta de cultura preventiva, tanto por parte de los empresarios como también, y cabe reconocerlo, de los trabajadores.


¿Cree que es necesaria una mayor presión por parte institucional?

Sin duda. Éste no aparece como un tema prioritario entre las instituciones. Lo que pasa es que no soy nada partidario de solucionar los problemas echando siempre la culpa a los gobiernos. En definitiva, los gobiernos están para vigilar el cumplimiento de las leyes, pero quienes tienen la obligación de aplicar políticas preventivas son las propias empresas.
En el caso de la prevención de riesgos laborales, la situación de no beligerancia, de no intervención, parece formar ya parte de la cultura de la administración.


A nivel nacional, ¿qué acciones se están llevando a cabo desde CC.OO. para reducir los altos riegos laborales existentes en las empresas españolas?

Actuamos sobre tres grandes áreas de trabajo. Uno, de formación, de asesoramiento, a nuestros delegados de prevención o, en general, a través de los delegados de empresa, para que puedan jugar un papel activo en las políticas de preventivas. En segundo lugar, intentar forzar a través de la movilización, de las presiones, de las denuncias y las acciones colectivas, el cambio de esta situación. Y en tercero, encontrar los máximos espacios de negociación y contractualidad con las empresas y las mutuas para llevar a cabo el desarrollo de estas políticas de prevención.


Desde su sindicato, ¿cómo se intenta convencer de que las políticas de prevención de riesgos laborales son una inversión y no un coste?

Planteándolo de muchas y diferentes maneras y utilizando todos los instrumentos de que disponemos.
El problema más grave es el de la falta de cultura preventiva. Todavía hay muchos sectores empresariales que siguen identificando los gastos de prevención no como una inversión necesaria, para reducir costes o, incluso, hasta para mejorar su competitividad, sino como un gasto superfluo, desconociendo la importancia que se deriva de la realización de políticas de prevención.
Si a veces cuesta hacer entender la importancia de las políticas de prevención respecto a sus consecuencias directas hacia el trabajador o trabajadora, se intenta explicar la problemática a los empresarios desde la perspectiva económica. No obstante, se demuestra que todavía hay una ceguera importante que impide ver que lo más caro es no hacer políticas preventivas.
El sistema de organización del trabajo actual permite una cosa, que es externalizar los costes a terceros. Así, se externalizan los costes medioambientales hacia la sociedad, los costes de salud laboral hacia los trabajadores, etc. Sigue concibiéndose un concepto de calidad que se diseña al margen de la calidad del empleo.

Hay empresas de servicios que entran por la mañana en una empresa y salen por la tarde con la evaluación de riesgos hecha y esto es inconcebible.


En el momento de su aprobación la Ley de Prevención de Riesgos Laborales fue muy aplaudida por todos los agentes sociales. ¿No deja de ser paradójico que España sea el país europeo donde se está manifestando cada vez más un mayor progresivo aumento de los riesgos laborales?

Cuando se aprobó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en el año 1996, se caracterizó por ser una ley, desde el punto de vista de su planteamiento, avanzada, que tenía un concepto muy abierto sobre la prevención de los riesgos.
Si no hay implicación por parte de las empresas a la hora de plantear sus políticas preventivas, nos podemos encontrar con cosas penosas hoy en día, como que se llegue a aceptar que una empresa de prevención a la cual se encargue una evaluación de riesgos laborales no llegue, en ningún momento, a hablar con los trabajadores ni con sus representantes colectivos, sin tener en cuenta que quienes mejor conocen los riesgos en el trabajo siempre son los propios trabajadores. Hay empresas de servicios que entran por la mañana en una empresa y salen por la tarde con la evaluación de riesgos hecha y esto es inconcebible.


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