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SINTOMAS Y EFECTOS DEL ESTRÉS OCUPACIONAL

Son muchas las causas que pueden derivar en la manifestación de estados propios de estrés ocupacional. A continuación, detallamos algunos de los aspectos más frecuentes a tener en cuenta:

· Diseño de tareas (cuando son excesivas, se realizan muy prolongadamente, sin pausas, son muy rutinarias…).

· Estilo de dirección (sin tener en cuenta la participación del trabajador).

· Relaciones interpersonales (en climas desfavorables a satisfacer una relación social, discriminación por parte de los compañeros).

· Roles laborales (desempeñar una gran cantidad de trabajo o unas tareas aburridas y desagradables, tener una excesiva o insignificante responsabilidad).

· Planes de carrera (en situaciones de inseguridad laboral, sin garantías de promoción).

· Condiciones ambientales (poca seguridad laboral, escasa higiene en el entorno de trabajo).

Cuando se dan de forma prolongada en el tiempo y en un mayor grado, uno o varios de estos factores, es cuando surgen algunos de los posibles primeros síntomas de apreciación en el trabajador, los cuales podemos clasificar mediante la siguiente tipología:

· Problemas físicos/fisiológicos (presión sanguínea elevada, incremento del colesterol, dolores de cabeza, problemas estomacales).

· Problemas emocionales/psicológicos (insatisfacción laboral, ansiedad, quejas, insomnio, dificultad de concentración).

· Problemas de conducta/comportamentales (absentismo laboral, mayor número de visitas al médico, alta predisposición a padecer accidentes, tabaquismo, alcoholismo).

MEDIDAS DE PREVENCION DEL ESTRÉS OCUPACIONAL

La acción ideal para reducir el estrés ocupacional debería ir encaminada hacia dos puntos. Por un lado, cambiando y mejorando la organización del trabajo, teniendo en cuenta las características y capacidades de los trabajadores. Por otro, adoptando programas y líneas de actuación preventivas de control y seguimiento, proporcionando una continua asistencia y ayuda a los empleados. Evidentemente, no existe un modelo universal a seguir ya que la naturaleza de las empresas es infinita. No obstante, destacamos unas ideas a modo de reflexión.

· Mejorar la organización del trabajo

Teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

· Planificación adecuada del trabajo, repartiendo equitativamente las tareas y recursos entre los diferentes trabajadores.

· Haciendo partícipe al trabajador, en la medida de lo posible, de algunas decisiones a nivel empresarial.

· Clarificando las responsabilidades de cada empleado y ofreciéndoles oportunidades de control y mando.

· Proponer unas metas realistas, claras y consensuadas.

· Ofrecer un entorno laboral seguro.

· Hacer una planificación adecuada de horarios y turnos.

· Incentivar planes de carrera y promoción.

· Impulsar los procesos de socialización y formación continua.

· Facilitar la incorporación y el manejo de las nuevas tecnologías, etc.

· Programas preventivos

Estas actuaciones han de considerarse como acciones continuas, que se deberían de ir realizando cada cierto tiempo para poder evaluar el estado de los trabajadores y la situación de la organización laboral. Los programas y metodologías a seguir deben adaptarse a las características de cada empresa. En todo caso, deberían de contemplar las siguientes fases:

· Diagnóstico. Con la utilización de diversas técnicas combinadas como pueden ser la entrevista individual, la observación directa e instrumentos de medición (encuestas, cuestionarios, autoinformes). Con estas observaciones tendremos una primera percepción de los riesgos psicosociales provenientes del trabajador, de las condiciones internas del trabajo o de las condiciones externas del mismo.

· Diseño de la estrategia de intervención. Identificados los riesgos más representativos, se ha de estudiar la metodología más apropiada a seguir, estableciendo un cronograma de intervención y unos responsables visibles que, entre otras cosas, traten de incentivar un ambiente participativo por parte de todos los trabajadores.

· Intervención. En esta etapa, se implementarán todas las medidas establecidas en el plan de intervención para el control del factor riesgo. Deberán estar dirigidas hacia la minimización del agente de riesgo, el control de los factores presentes en el ambiente laboral y el entrenamiento en técnicas y habilidades individuales.

· Evaluación de resultados. Medir y cuantificar nuevamente la incidencia o ausencia de riesgos, a fin de determinar el cambio o no en el factor riesgo y la eficacia del programa de vigilancia continua.

· Seguimiento y control. En dos tiempos: controles periódicos en donde se establece la eliminación o reducción del factor riesgo, y, al finalizar el estudio, identificando el cumplimiento del mismo a través de las medidas de control que han sido establecidas previamente a la puesta en marcha del programa de intervención.