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Gestionar
la Prevención de Riesgos Laborales
La
elevada cifra de accidentabilidad perjudica a todas las partes:
a la Administración porque soporta costes a través
de las prestaciones, gastos médicos y sociales-, a
los trabajadores, porque son los actores principales y sus
daños son físicos y morales; y a las empresas,
porque soportan elevados costes que en ocasiones son irreparables
y en definitiva, toda la sociedad ha sido dañada.El
cauce para mejorar las condiciones de trabajo y reducir la
accidentabilidad de manera considerable debe alcanzar gestionando
dentro de las empresas políticas de prevención
de riesgos laborales de la misma manera que son aplicadas
en materia de calidad y medio ambiente. Los
empresarios son conocedores de estas técnicas y sólo
consiste en adaptarlas a las exigencias que merece la ley.
Como
cualquier acción empresarial que exige rentabilidad
en todas las fases de¡ negocio, en la Prevención
de Riesgos Laborales deberán los empresarios y sus
directivos:
Identificar
las necesidades. Planificar los objetivos. Implicar a toda
la organización. Invertir en los medios precisos. Implantar
las acciones de desarrollo y procesos de mejora continua.
Establecer controles de rentabilidad.
En
definitiva, incorporarlo en la cultura organizativa como un
elemento de gestión y exigir a todos, desde la alta
dirección hasta los trabajadores, una conciencia necesaria
para alcanzar en el futuro "0" accidentes.
La
información
En
las políticas de Prevención de Riesgos Laborales,
como en cualquiera que se implemente dentro de la empresa,
la información es esencial para que aquellos que actúan
o están afectados, puedan desarrollar su trabajo con
eficacia. La información debe dirigirse a los riesgos
inherentes de su puesto de trabajo y a aquellos ocultos que
emergen en cada momento.
La
formación
La
ley es muy clara y exigente. En su artículo 19, exige
con toda rectitud la necesidad de formar en teoría
y en práctica tanto en los riesgos generales de su
entorno laboral, como en aquellos de su propio puesto de trabajo.
Además,
toda formación debería impartirse preferentemente
dentro de las horas de trabajo. Los
empresarios presentan algunas dificultades para impartir la
formación puesto que supone pérdidas de productividad
y de difícil adaptación a las condiciones organizativas
de horario, como son turnos, fines de semana, centros dispersos,
etc. Si
para la obtención de la acreditación de Calidad
y Medio Ambiente impartió la formación a todos
los trabajadores, ¿por qué no utilizar los mismos
sistemas en la Prevención de Riesgos Laborales?
Actualmente
existen iniciativas en materia de formación como es
e-learning, que permite superar, fácilmente, los problemas
de adaptabilidad a los sistemas de turnos y a un coste perfectamente
asumible por el empresario. La
formación es, sin lugar a dudas, el elemento clave
que permitirá la consecución del objetivo que
la empresa y sus trabajadores se han propuesto alcanzar. Las
actitudes y aptitudes de los trabajadores mejorarán
y ello es la base para un mejor entendimiento. Como
cualquier acción empresarial que exige rentabilidad
en todas las fases de¡ negocio, en la Prevención
de Riesgos Laborales deberán los empresarios y sus
directivos:
Identificar
las necesidades. Planificar los objetivos.
Implicar a toda la organización.
Invertir en los medios precisos.
Implantar las acciones de desarrollo y procesos de mejora
continua.
Establecer controles de rentabilidad.
En
definitiva, incorporarlo en la cultura organizativa como un
elemento de gestión y exigir a todos, desde la alta
dirección hasta los trabajadores, una conciencia necesaria
para alcanzar en el futuro "0" accidentes.
La
participación de los trabajadores
Los
trabajadores buscan mejorar las condiciones de trabajo para
que la siniestra¡¡dad laboral, de la que ellos
son los más afectados, desaparezca y lo desean hacer
participando en las decisiones que se tomen respecto a la
materia.La
ley les proporciona a través de sus delegados de prevención
un papel importante en las decisiones que el empresario debe
tomar en materia de Prevención de Riesgos Laborales.
Una
participación equilibrada, amplía el diálogo
como medio de entendimiento, hace que en aquellas empresas
que se practica la participación de los trabajadores,
consigan una importante reducción de su siniestralidad
y una excelente motivación de sus trabajadores.En
los procesos de mejora en calidad y medio ambiente, existen
muchas formas de participación, ¿por qué
no adaptarlo a las políticas de Prevención de
Riesgos Laborales?
La
voluntad de todos:
Administración,
Empresarios y Trabajadores, manifiestan su voluntad de mejorar
la siniestralidad laboral. Si es así, habrá
que actuar en:
Creación
de una cultura preventiva desde el inicio, en los estudios
previos al mercado de trabajo.
Estimular
las buenas prácticas dentro de los centros de trabajo.
Investigar los riesgos incipientes y los ocultos.
La
regulación legal, sólo debe ser el principio,
el punto de partida, no su expresión maximalista.
Potenciar
el diálogo permanente mediante la negociación
entre los agentes sociales.
Adecuar
la nueva organización de¡ trabajo y nuevas tecnologías
a la salud de los trabajadores.
Conclusiones:
Una
sociedad que presume de ser tolerante, moderna, dialogante
y profundamente democrática, donde todos tienen cabida,
no debe permitir que se produzcan 725.000 accidentes con baja
desde enero a septiembre de 2001. La sociedad en general,
reconoce el prestigio de los empresarios y sus directivos.
Éstos deben corresponder gestionando las empresas,
incluida la Prevención de Riesgos Laborales con el
debido cumplimiento y evitar que la sociedad tenga que soportar
los costes morales, físicos y económicos de
los accidentados. El
bienestar social es objetivo común de todos. El alcanzarlo,
es una tarea de todos y la eliminación de la siniestralidad
laboral está incorporada en este objetivo.
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