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INTRODUCCION
La
hostelería es uno de los sectores de trabajo en el
que más accidentes laborales se registran, de los cuales
más de un tercio se traducen en bajas temporales de
más de tres días de duración.
A la hora de examinar las causas, hemos de observar que nos
encontramos con un sector productivo en el que predominan
con frecuencia los contratos temporales y estacionales (especialmente
en verano, coincidiendo con la masiva afluencia turística),
muchas veces correspondidos con un personal poco cualificado
y con escasa experiencia profesional, que a la vez es desconocedor
de los riesgos y medidas de prevención a tomar en su
lugar de trabajo.
En este artículo, repasaremos las causas, consecuencias
y las medidas preventivas a considerar frente a una serie
de riesgos muy comunes en el sector de la hostelería.
FACTORES
DE RIESGO
Entre
los factores de riesgos más comunes en la hostelería
encontramos los siguientes:
·
FALTA DE ORDEN Y LIMPIEZA
Es uno de las principales causas de siniestralidad laboral
en el sector hostelero. Además, es un hecho que hace
disminuir la satisfacción y el bienestar de los clientes,
así como de los trabajadores, estando ambos colectivos
expuestos a posibles incidentes o accidentes.
El origen de este riesgo puede ser diverso. Puede ser causa
de un sistema deficiente de recogida y eliminación
de residuos, acumulación de suciedad en ventanas y
aparatos de iluminación, falta de higiene alimentaria,
etc. Las lesiones más frecuentes son las caídas
al mismo o distinto nivel, los atrapamientos, las pisadas,
los golpes y cortes con herramientas y los contactos eléctricos.
El orden y la limpieza son dos objetivos y garantías
primordiales en el sector de la hostelería. No es suficiente
ordenar y limpiar de forma periódica, sino que son
máximas que se han de tener en cuenta en todo momento,
siempre que sea necesario. Especial atención deberá
prestarse a la limpieza y el buen orden de las máquinas,
herramientas, utillaje y accesorios de trabajo (que deberán
estar siempre limpios, en sitios de fácil acceso y
nunca en lugares elevados o en el suelo), utilizar un buen
calzado adherente, disponer de un pavimento liso y llano para
cada zona de trabajo, eliminar de forma rápida vertidos
y delimitar o señalizar los obstáculos que no
puedan ser eliminados.
·
ALMACENAMIENTO DEFICIENTE
También puede dar lugar a accidentes que afecten además
de a los trabajadores, a los clientes. Entre las causas más
frecuentes se encuentran los almacenamientos desordenados
o peligrosamente inestables; los que obstruyen puertas, pasillos,
salidas de emergencia, acceso a extintores, etc; el almacenamiento
incorrecto de piezas con extremos que puedan dañar
a la salud de las personas. Las salidas de emergencia tienen
que ser puertas que abran siempre hacia el exterior (las correderas
o giratorias están prohibidas) y que en cualquier momento
puedan ser abiertas.
·
UTILIZACION INCORRECTA DE LA MAQUINARIA
El uso generalizado de maquinaria industrial es una constante
fuente de accidentes, si ésta se utiliza de forma incorrecta
o irracional. Los riesgos pueden venir tanto por culpa de
los fabricantes (por falta de dispositivos de protección
y prevención de los aparatos), como de los trabajadores
(distracciones, desconocimiento de las instrucciones y el
buen uso de las máquinas) y de los empresarios (no
facilitar los equipos de protección individual necesarios
y obligatorios a sus empleados).
Los principales riesgos generados por las máquinas
pueden dar lugar a cortes, atrapamientos, amputaciones, quemaduras
y heridas causadas por proyecciones de fragmentos materiales.
Algunas medidas de prevención a tener muy en cuenta
son prestar siempre la máxima atención cuando
se están usando, el derecho a conocer su correcto funcionamiento
y a llevar la ropa de trabajo adecuada, evitando, en este
caso particular, el uso de relojes, anillos, pulseras, cadenas,
bufandas o prendas sueltas que podrían ser motivo de
atrapamientos. Haciendo especial referencia a los cuchillos,
deberán disponer de mango antideslizante, estar bien
afilados y ser los adecuados para cada tarea determinada.
·
ELECTRICIDAD
Uno de los inconvenientes que hace que la electricidad se
convierta en uno de los principales riesgos laborales es su
complicación a la hora de prevenir, ya que se trata
de una fuente generadora de energía cuya presencia
es a veces difícil de detectar (no se ve, ni se huele
e, incluso a menudo, ni se oye).
Las causas más comunes que pueden generar las descargas
eléctricas son las quemaduras, los paros respiratorios,
la fibrilación, etc.
Por lo tanto, la mejor medida preventiva ante los riesgos
eléctricos es, en la medida de lo posible, evitar el
contacto directo con los elementos causantes de los mismos.
Como prevención, es conveniente limitar la circulación
de personal en los lugares de trabajo más sensibles
a tal efecto, proceder al constante mantenimiento de este
tipo de instalaciones, así como necesariamente implementar
los mecanismos de seguridad pertinentes. También se
aconseja evitar el uso de ladrones, no utilizar aparatos eléctricos
con las manos húmedas o mojadas y, en definitiva, alejar
y aislar las partes activas de la instalación para
evitar contactos directos.
·
TRANSPORTE MANUAL DE CARGAS
A
nivel general, se estima que más una cuarta parte de
los accidentes laborales producidos en el sector de la hostelería
son consecuencia directa del manejo incorrecto de cargas,
especialmente en el momento de levantarlas y desplazarlas.
Algunas recomendaciones básicas a la hora de realizar
estos esfuerzos son recurrir, siempre que sea posible, a los
medios mecánicos. En caso contrario, pediremos ayuda
cuando nos sea necesario. En todo momento, el trabajador deberá
estar equipado con los medios de protección adecuados.
En el caso de levantar cargas de forma individual es muy importante
utilizar la fuerza de las piernas, flexionándolas,
y no de la espalda, como se suele equivocadamente realizar.
En cualquier caso, siempre se deberán respetar las
cargas máximas a soportar según sexo y edad.
·
FATIGA FISICA
Puede estar originada por la incorrecta manipulación
de cargas y la adopción de posturas forzosas y poco
saludables. Los profesionales de la hostelería suelen
estar de pie durante mucho tiempo, por lo que pueden manifestarse
inflamaciones de los tobillos, problemas circulatorios y aparición
de varices.
Para prevenir estos hechos, se aconseja no obligar a un trabajador
a permanecer inmóvil durante largos períodos
de tiempo, facilitando asientos ergonómicos y realizando
puntuales reconocimientos y revisiones médicas.
·
INCENDIOS
Probablemente el más grave de los riesgos laborales
de la hostelería. Hay que tener en cuenta, que los
bares y restaurantes suelen ser sitios públicos con
una elevada concentración de personas, la mayoría
de las cuáles son clientes esporádicos que desconocen
los medios de evacuación y protección existentes.
En este caso, los empleados de los establecimientos deben,
además de conocer perfectamente las normas básicas
de actuación, saber ayudar y tranquilizar a las demás
personas siempre que ocurra esta desagradable eventualidad.
Son muchos los consejos básicos a la hora de prevenir
los incendios: no fumar en las zonas prohibidas, utilizar
siempre los ceniceros, mantener las instalaciones en perfecto
estado de orden y limpieza, no manipular los equipos y las
instalaciones eléctricas, no sobrecargar las instalaciones
eléctricas, revisar periódicamente la maquinaria
de trabajo, comunicar a la dirección la realización
de trabajos que aumenten el riesgo de incendio (pintura, barnizado,
etc.), prestar especial atención a los productos inflamables
(especialmente, de limpieza), comunicar a los responsables
cualquier anomalía detectada, señalizar correctamente
las salidas de incendio y los equipos de extinción,
y llevar a cabo de forma periódica simulacros y cursos
de reciclaje sobre la materia.
En caso de incendio, se deberá evitar caer en un estado
de pánico, seguir las normas de actuación y
evacuación previstas para este tipo de circunstancias
imprevistas, guiando a los clientes y avisando al responsable
del establecimiento y a los bomberos.
Si es fácilmente controlable, se podrá tratar
de sofocar el fuego con los medios disponibles al alcance
(extintores). Si se aviva el incendio, se deberá dejar
solucionar esta tarea a las fuerzas especiales de seguridad
y los bomberos.
Algunas medidas de prevención son: alejar las materias
y productos inflamables de los focos caloríficos, almacenándolos
en lugares distintos e independientes de los de trabajo; colocar
y distribuir correctamente suficientes extintores de incendios,
que deberán de ser revisados de forma anual; y señalizar
la ubicación de los equipos de extinción y las
salidas de emergencia, con ayuda de alumbrado de emergencia
para facilitar el acceso.
·
AGENTES QUIMICOS
Algunos agentes químicos pueden ser dañinos
al ser inhalados, ingeridos o al entrar en contacto directo
con las personas. Para evitar estos riesgos es conveniente
que los trabajadores conozcan y utilicen correctamente los
productos de uso común con los que trabajan; los envases
deben permanecer siempre cerrados y convenientemente almacenados;
se ha de evitar mezclar productos químicos diferentes;
es importante no rellenar recipientes sin verificar en su
exterior el contenido de dicho envase; es necesario disponer
de los equipos de protección individual idóneos
(mascarillas, guantes, delantales, gafas protectoras, etc.),
que evitan el contacto directo con la piel; se deberá
utilizar un adecuado sistema de ventilación en el lugar
de trabajo, a ser posible de extracción localizada.
·
AGENTES FISICOS
Los agentes físicos más conocidos que pueden
afectar a la salud de los trabajadores del sector de la hostelería
son el ruido, las radiaciones, la temperatura, la falta de
ventilación y la iluminación incorrecta.
El ruido puede llegar a causar alteraciones físicas
como mareos, cefaleas, sordera, etc., además de alteraciones
psíquicas (estrés). Respecto las radiaciones,
siempre se evitará un excesivo y largo contacto con
los aparatos que las expanden. La temperatura extrema puede
causar graves accidentes, siendo aconsejable beber mucho agua
e instalar sistemas y placas de reducción del calor.
En relación con la temperatura esta la ventilación,
que nunca deberá de faltar y deberá ser la adecuada
en las zonas de la cocina donde se generen abundantes gases
y vapores, para evitar una sensación de excesiva fatiga.
La iluminación ha de ser suficiente tanto en la cocina
(para evitar forzar la vista en determinadas tareas) como
en la sala de comensales (para favorecer una fácil
circulación y sortear posibles obstáculos).
·
AGENTES BIOLOGICOS
Los principales agentes biológicos son los microbios,
los virus y los parásitos. En este caso, la prevención
pasa por la protección, es decir, por mantener unas
buenas condiciones higiénicas en los establecimientos,
emplear los equipos adecuados de protección, una correcta
higiene del personal, proteger bien las heridas, etc.
Es importante destacar la necesidad de los llamados Equipos
de Protección Individual (E.P.I.), los cuales deberán
ser entregados por el empresario de forma gratuita y tendrán
que estar diseñados para tareas específicas,
teniendo en cuenta los parámetros personales de sus
usuarios de modo que no sean nunca en sí mismos generadores
de nuevos riesgos.
· FALTA DE HIGIENE ALIMENTARIA
En este capítulo se debe prestar una especial atención,
ya que una intoxicación alimentaria, causada por un
fallo en la cadena de manipulación de los alimentos,
puede generar efectos muy graves en la salud de las personas,
inclusive la muerte.
Por lo tanto, se deberá prestar atención en
todos los pasos en los que se está en contacto con
los alimentos: recepción, almacenaje y conservación
de las materias primas; preparación culinaria; higiene
de los empleados e higiene de las instalaciones y materiales.
Todos los profesionales deberán estar en posesión
del carnet de manipulador de alimentos, que es expedido por
los gobiernos de las diversas comunidades autónomas.
Existen una serie de principios básicos de la higiene
alimentaria:
·
Llegar aseado al lugar de trabajo y mantener el aseo personal
durante la jornada laboral.
· Evitar en todo momento la contaminación, no
tocando los alimentos directamente con las manos y manteniendo
sus condiciones de conservación.
· Almacenar inteligentemente los productos para evitar
que unos contaminen a otros. Para ello, no mezclar loas alimentos
crudos con los cocidos. Establecer un sistema que permita
consumir en primer lugar los alimentos adquiridos hace más
tiempo.
· Tener mucho cuidado con la temperatura a la que se
exponen los alimentos y el tiempo antes de su consumo, con
el fin de no perder sus propiedades. Los alimentos cocinados
se conservan bien a más de 60º o a menos de 10º,
debiendo estar sobre los 70º en caso de recalentarse.
· Limpiar y desinfectar en profundidad los lugares
de almacenamiento y manipulación de alimentos.
· Tener en cuenta cualquier indicio de sospecha o peligro
(aspecto de los envases, fechas de caducidad, sonidos y respuestas
extrañas de las máquinas, etc.).
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