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Teoría psicométrica del riesgo
El precursor y el máximo exponente de esta teoría
fue Paul Slovic (1987), que consideraba que los estudios de la percepción
de riesgo examinan los juicios que hacen las personas cuando se
les pide caracterizar y evaluar actividades y tecnologías
peligrosas o con un determinado riesgo. El individuo considera que
el riesgo al cual se enfrenta a diario (debido a las actividades
industriales que se desarrollan a su alrededor) es mayor que en
el pasado, y que los riesgos que se presentarán en el futuro
serán mayores. Estas percepciones hacen intuir que para el
individuo lo ideal sería llegar al "riesgo cero".
Las percepciones del riesgo están relacionadas a la comprensión
del significado de peligro, riesgo y daño potencial, así
como el análisis de las poblaciones objetivo. Se puede definir
riesgo como una manera de luchar con la inseguridad que supone el
proceso de modernización. La capacidad de las personas de
seguir un cierto razonamiento para el descubrimiento de un peligro
es una dimensión ligada a la percepción del riesgo;
capacidad tremendamente variable en cada individuo. La diferenciación
entre los riesgos definidos que pueden ser descritos, medidos y
caracterizados estadísticamente y los percibidos por los
individuos es tremendamente complicada, ya que los riesgos tecnológicamente
inducidos se escapan de la capacidad de captación sensitiva
que poseen las personas (oído, vista, tacto, olfato, gusto).
Sería un error, por tanto, definir un "riesgo objetivo"
o "auténtico" ya que es un concepto implícitamente
subjetivo, un constructo creado por las personas, la cultura y sociedad
donde se hallan éstas (puede que lo que supone un riesgo
en un país con una cierta idiosincrasia no lo sea o esté
menos considerado en otro territorio con otra cultura radicalmente
diferente).
Influencias sociales que recibe el individuo en la percepción
del riesgo según la idiosincrasia del país y grupo
social

Así pues, según la idiosincrasia del país
dónde se reside, el tipo de cultura, las influencias del
grupo social o comunidad al cuál se pertenece, la percepción
de los sucesos varía dadas unas determinadas pautas de comportamiento,
respuesta y actuación.
Los expertos en un determinado tema definen el riesgo desde una
percepción marcadamente científica y técnica,
lo que supone una clara limitación. Esta limitación
no es otra que la de obviar la percepción del riesgo que
tiene el público, la cual es mucho más amplia y compleja
que la visión meramente tecnicísta, ya que incluye
valoraciones implícitas como temas de equidad, potencial
de catástrofe y controlabilidad del riesgo. Cuando un riesgo
(sea de la naturaleza que sea) se viste de unas elevadas dosis de
incertidumbre, los intentos de aislar y controlar los riesgos que
se asocian se convierten en conflictos que más tarde influyen
irremediablemente en la percepción pública del riesgo
y disminuyen la confianza que la opinión pública deposita
en las instituciones y expertos responsables de manejar eficazmente
estos riesgos.
Teoría de la amplificación social del riesgo
El concepto de amplificación social del riesgo posee un
enfoque globalizador e integral. La teoría de la amplificación
social del riesgo, promulgada por Kasperson y "otros"
(1988), considera que sucesos que tienen relación con riesgos
interactúan con procesos de tipo cultural, institucional,
psicológico y social, de manera que amplifica o atenúa
la percepción de un determinado riesgo y modulan el comportamiento
del individuo frente al riesgo.

Como se puede ver en la anterior figura, el proceso de amplificación
tiene su inicio cuando ocurre un suceso (con unas determinadas características)
y este se transmite por medio de señales y símbolos.
Este mensaje es interpretado por las personas que componen la sociedad;
suponiendo más tarde un determinado impacto (social, político,
económico,...), el cuál ha sido previamente difundido
por todas las capas de una comunidad, grupos sociales y laborales.
No obstante, este proceso no tiene razón de ser si no se
tiene en cuenta la cultura y sociedad en el cuál se produce,
ya que puede que el proceso de amplificación no sea el mismo
en un país que en otro debido a los valores, costumbres e
idiosincrasia de un cierto territorio.
Siguiendo esta teoría, el riesgo tiene dos tratamientos
para analizar su concepción. Por un lado, se considera como
una amenaza objetiva para las personas, es decir que puede provocar
una afección hacia estas sin importar las redes sociales
e institucionales. Por otro lado, riesgo es el producto de la idiosincrasia
y cultura de la sociedad, el cual se asocia a concepciones sociales
y estructuras que modifican los tipos de daño (a la gente,
instituciones sociales, comunidades y valores).
El concepto de la amplificación se dibuja de teoría
de comunicación. Se produce un proceso por el cual un mensaje
se envía a un transmisor o a un receptor, que después
alteran o corrigen el mensaje entrante y lo envían hacia
fuera otra vez. Los mensajes tienen un significado para el receptor
solamente dentro de un contexto sociocultural. Cada mensaje contiene
diferentes significados:
- Significado contento o significado efectivo del concepto emitido.
- Significado deductivo, el cual está relacionado con la
propia evidencia del contexto.
- Significado del valor relacionado, el cual depende del contexto
evaluativo de los receptores.
- Significado simbólico, condicionado por el repertorio de
los receptores de significados culturales.
La amplificación de señales puede ocurrir durante
la transmisión y la recepción.
Las consecuencias del riesgo son estructuradas parcialmente por
los procesos de la información, instituciones, comportamiento
social del grupo, respuestas individuales. Ésta es la amplificación
social del riesgo. Los sistemas de información intensifican
o debilitan mensajes y los filtran según diversos criterios.
Las "estaciones de la amplificación" incluyen científicos,
instituciones de la gerencia del riesgo, medios de comunicación,
organizaciones sociales, líderes de opinión, redes
sociales...
Las respuestas del comportamiento dan lugar a los impactos secundarios
del acontecimiento del riesgo, como por ejemplo impactos en actividad
económica, la presión política y social, los
cambios en la naturaleza física del riesgo (vía la
regeneración de éste), los cambios en el entrenamiento
y la educación, la alarma social, aumento en la supervisión
y control del riesgo o repercusiones en otras tecnologías.
Los impactos pueden separarse en una clase de efecto y darse en
otros lugares y producirse otras veces. Cada orden del impacto pudo
accionar u obstaculizar los cambios para la reducción del
riesgo. La amplificación social del riesgo es, por tanto,
un proceso continuo y dinámico.
El proceso de amplificación social del riesgo implica dos
etapas importantes:
1. Transferencia de la información sobre el riesgo. Las
cualidades del flujo de información que pudieron influenciar
la amplificación social son: el volumen de información,
el grado del conflicto y de discusión sobre la información,
el grado de dramatización alrededor de la información,
la opinión de los canales de la comunicación y las
connotaciones simbólicas de la información.
2. Los mecanismos de la respuesta de la sociedad. En la determinación
de la naturaleza de estos mecanismos sociales de respuesta es preciso
estudiar los contextos institucionales, sociales y culturales. Se
diferencian cuatro aspectos de la respuesta social fiable:
a) Los individuos y los grupos simplifican la información
compleja, y aplican sus propios valores a la información.
b) Los grupos sociales y las fuerzas políticas intentan influenciar
respuestas y tipos de discusiones.
c) Los acontecimientos del riesgo llevan valor y significado cultural.
Esta idiosincrasia y valoración de cada grupo social dotan
a los acontecimientos de un determinado significado e influyen en
la respuesta pública.
d) Las personas, los riesgos y los ambientes pueden estigmatizarse,
es decir crear una determinada imagen o fama que conduce a una aversión
en la respuesta social.
Este modelo de la amplificación social nos ayuda a entender
el agravamiento de un riesgo. Puede ayudar a explicar porqué
los riesgos "de menor importancia" pueden producir una
preocupación pública "importante", con amplios
impactos sociales y económicos.
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