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Intimidación y violencia en el entorno laboral

Autor: Carlos Oliver, periodista

Introducción

En el comunicado de la Comisión Europea sobre "Cómo adaptarse a los cambios en la sociedad y en el mundo del trabajo: una nueva estrategia comunitaria de salud y seguridad (2002-2006) ya se hacía eco de los trastornos psíquicos como uno de los objetivos a estudiar y prevenir en el entorno del trabajo a través de medidas en el marco legislativo y laboral. La intimidación, en un primer grado, y la violencia estricta, en un grado superior, son dos ejemplos de estos riesgos insuficientemente cubiertos en la actualidad, a pesar de sus graves consecuencias tanto a nivel personal como empresarial. En el informe europeo se destaca que "las enfermedades consideradas emergentes, como el estrés, la depresión o la ansiedad, así como la violencia en el trabajo, el acoso y la intimidación, son responsables del 18% de los problemas de salud asociados con el trabajo, una cuarta parte de los cuales implica dos semanas o más de ausencia laboral".
La "Prevención de riesgos psicosociales en el trabajo" también será el lema y eje central de la Semana Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo 2002, cuyos actos principales se desarrollarán a lo largo del mes de octubre del presente año.

1. Definición

Se entiende como intimidación en el trabajo un comportamiento irracional realizado de forma repetitiva sobre uno o varios trabajadores, atentando contra su salud y seguridad. Este tipo de comportamiento negativo conllevaría indicios de humillación, amenaza, deshonra y ofensa.
La violencia no deja de ser un instrumento para intimidar a las personas. Ambas acciones son consideradas una consecuencia directa de las causas de estrés generadas en el entorno laboral.
La intimidación y la violencia se pueden considerar desde un ámbito interno y externo. Hablaríamos de casos internos cuando estas acciones se generan entre trabajadores o entre empleados y sus representantes o empresarios. El ámbito externo sería cuando las agresiones, físicas, psíquicas o verbales, se producen con personas relacionadas con la actividad de la organización empresarial pero que no forman parte de ella, como son los distribuidores y también los clientes o destinatarios finales de nuestros servicios o productos.
La intimidación y la violencia se puede manifestar en diferentes grados. De aquí, la importancia de adoptar medidas preventivas para evitar males mayores. A un comportamiento incívico o falto de respeto puede seguirle una agresión psíquica o verbal de carácter injurioso o incluso un asalto con ánimo de herir físicamente a una persona.

2. A quién puede afectar

Ningún trabajador está exento de ser víctima de los riesgos psicosociales en el trabajo. Un informe realizado en el seno de la Unión Europea en el año 2000, revela que el 9% de los trabajadores de los países miembros (unos 12 millones de empleados) han sido objeto de prácticas intimidatorias. Del mismo modo, un 4% del total de la población laboral de la UE manifiestan haber sido víctimas de violencia psíquica en sus lugares del trabajo por parte de personas ajenas a sus organizaciones empresariales.
Evidentemente, hay empleos que por su naturaleza son más propensos a generar situaciones de carácter conflictivo. De forma especial, se destacarían aquellos trabajos en los que se puede estar más propenso a padecer síntomas de estrés laboral. Algunos ejemplos serían los trabajadores de la Sanidad, Educación, Finanzas, Hostelería, Transportes, Seguridad, etc. En definitiva, aquellos que forman parte del sector servicios y tienen que tratar con una gran parte de la ciudadanía, quien muchas veces les hace responsable de fallos organizativos que no pueden ser considerados como errores individuales.

3. Factores de riesgo

En la mayoría de ocasiones es difícil averiguar el momento en que se va a producir un acto de violencia en el entorno de trabajo. Lo que si que es predecible son las situaciones que, como la intimidación, generan a la larga estas actuaciones.
A nivel general, dos clases de intimidaciones se podrían distinguir: la que se produce en caso de un conflicto directo y la que surge cuando la víctima no está inmersa en el conflicto, sino que ejerce como "cabeza de turco" (scape-goating).
Algunos de los factores que incrementan desde un principio las probabilidades de caso de intimidación y violencia en el entorno laboral y sobre los cuales se deberían aprobar medidas de prevención radican en:
· Falta de cultura organizativa preventiva al no identificar los casos de intimidación como problemas serios con posibles graves consecuencias
· Cambios bruscos en la organización del trabajo sin consultar a los trabajadores
· Empleos precarios e inseguros
· Escasas o pobres relaciones entre directivos y empleados y entre compañeros
· Mínimo nivel de participación o consulta en decisiones empresariales importantes
· Hacer frente a un volumen exagerado de tareas
· Discriminación o intolerancia racial, sexual, etc.
· En definitiva, cualquier situación generadora de estrés laboral

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