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Introducción
En el comunicado de la Comisión Europea sobre "Cómo
adaptarse a los cambios en la sociedad y en el mundo del trabajo:
una nueva estrategia comunitaria de salud y seguridad (2002-2006)
ya se hacía eco de los trastornos psíquicos como uno
de los objetivos a estudiar y prevenir en el entorno del trabajo
a través de medidas en el marco legislativo y laboral. La
intimidación, en un primer grado, y la violencia estricta,
en un grado superior, son dos ejemplos de estos riesgos insuficientemente
cubiertos en la actualidad, a pesar de sus graves consecuencias
tanto a nivel personal como empresarial. En el informe europeo se
destaca que "las enfermedades consideradas emergentes, como
el estrés, la depresión o la ansiedad, así
como la violencia en el trabajo, el acoso y la intimidación,
son responsables del 18% de los problemas de salud asociados con
el trabajo, una cuarta parte de los cuales implica dos semanas o
más de ausencia laboral".
La "Prevención de riesgos psicosociales en el trabajo"
también será el lema y eje central de la Semana Europea
para la Seguridad y Salud en el Trabajo 2002, cuyos actos principales
se desarrollarán a lo largo del mes de octubre del presente
año.
1.
Definición
Se entiende como intimidación en el trabajo un comportamiento
irracional realizado de forma repetitiva sobre uno o varios trabajadores,
atentando contra su salud y seguridad. Este tipo de comportamiento
negativo conllevaría indicios de humillación, amenaza,
deshonra y ofensa.
La violencia no deja de ser un instrumento para intimidar a las
personas. Ambas acciones son consideradas una consecuencia directa
de las causas de estrés generadas en el entorno laboral.
La intimidación y la violencia se pueden considerar desde
un ámbito interno y externo. Hablaríamos de casos
internos cuando estas acciones se generan entre trabajadores o entre
empleados y sus representantes o empresarios. El ámbito externo
sería cuando las agresiones, físicas, psíquicas
o verbales, se producen con personas relacionadas con la actividad
de la organización empresarial pero que no forman parte de
ella, como son los distribuidores y también los clientes
o destinatarios finales de nuestros servicios o productos.
La intimidación y la violencia se puede manifestar en diferentes
grados. De aquí, la importancia de adoptar medidas preventivas
para evitar males mayores. A un comportamiento incívico o
falto de respeto puede seguirle una agresión psíquica
o verbal de carácter injurioso o incluso un asalto con ánimo
de herir físicamente a una persona.
2. A quién puede afectar
Ningún trabajador está exento de ser víctima
de los riesgos psicosociales en el trabajo. Un informe realizado
en el seno de la Unión Europea en el año 2000, revela
que el 9% de los trabajadores de los países miembros (unos
12 millones de empleados) han sido objeto de prácticas intimidatorias.
Del mismo modo, un 4% del total de la población laboral de
la UE manifiestan haber sido víctimas de violencia psíquica
en sus lugares del trabajo por parte de personas ajenas a sus organizaciones
empresariales.
Evidentemente, hay empleos que por su naturaleza son más
propensos a generar situaciones de carácter conflictivo.
De forma especial, se destacarían aquellos trabajos en los
que se puede estar más propenso a padecer síntomas
de estrés laboral. Algunos ejemplos serían los trabajadores
de la Sanidad, Educación, Finanzas, Hostelería, Transportes,
Seguridad, etc. En definitiva, aquellos que forman parte del sector
servicios y tienen que tratar con una gran parte de la ciudadanía,
quien muchas veces les hace responsable de fallos organizativos
que no pueden ser considerados como errores individuales.
3.
Factores de riesgo
En la mayoría de ocasiones es difícil averiguar el
momento en que se va a producir un acto de violencia en el entorno
de trabajo. Lo que si que es predecible son las situaciones que,
como la intimidación, generan a la larga estas actuaciones.
A nivel general, dos clases de intimidaciones se podrían
distinguir: la que se produce en caso de un conflicto directo y
la que surge cuando la víctima no está inmersa en
el conflicto, sino que ejerce como "cabeza de turco" (scape-goating).
Algunos de los factores que incrementan desde un principio las probabilidades
de caso de intimidación y violencia en el entorno laboral
y sobre los cuales se deberían aprobar medidas de prevención
radican en:
· Falta de cultura organizativa preventiva al no identificar
los casos de intimidación como problemas serios con posibles
graves consecuencias
· Cambios bruscos en la organización del trabajo sin
consultar a los trabajadores
· Empleos precarios e inseguros
· Escasas o pobres relaciones entre directivos y empleados
y entre compañeros
· Mínimo nivel de participación o consulta
en decisiones empresariales importantes
· Hacer frente a un volumen exagerado de tareas
· Discriminación o intolerancia racial, sexual, etc.
· En definitiva, cualquier situación generadora de
estrés laboral
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