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2. Ambiente acústico y actividad
laboral
En un primer momento, el objetivo del estudio de los efectos directos
del ambiente acústico de trabajo sobre el rendimiento fue
definir los factores capaces de aumentar o disminuir la eficacia
del operario. Promovidas por militares o por empresarios, numerosas
investigaciones de psicología experimental han analizado
los efectos de diferentes tipos de ruido sobre el rendimiento en
diferentes tareas, a fin de extrapolar los resultados obtenidos
en el laboratorio a las situaciones reales de trabajo.
Tareas
El tipo de tarea que se realice tendrá a ver en las repercusiones
sobre el trabajador, así como la tipología de ruido
que encontremos. Dependiendo de estos dos factores tendremos cambios
(positivos, negativos o nulos) en el rendimiento y la producción
de errores.
Tareas de vigilancia
Las tareas de vigilancia requieren una especial atención
a señales concretas, son un tipo de tarea que exige atención
continua. La diversidad de factores determinantes y la variedad
de situaciones experimentales (tipos de ruido, particularidad de
las tareas, criterios de medida, etc.) hacen muy difícil
generalizar y realizar comparaciones , por ello los datos experimentales
obtenidos no permiten realizar muchas afirmaciones con gran severidad
respecto al operario expuesto al ruido en su puesto de trabajo.
Sin embargo, algunos de los experimentos realizados nos pueden permitir
avanzar conclusiones para futuros trabajos en los que se eliminen
variables que puedan ejercer de confusoras.
Uno de los trabajos que pueden guiar a entender la relación
en el triplete ruido-rendimiento-errores en actividades de vigilancia
es el que se realizó con tareas de detección de señales
auditivas, o de la vigilancia de señales en movimiento, los
resultados del cual fueron muy negativos. Woodhead (1946) solicitó
a los participantes a observar un monitor en el aparecían
una serie de cartas que iban cambiando, con diferentes símbolos.
La tarea consistía en encontrar una carta conectora en otro
monitor, que también iba cambiando. Cuando se exponían
a ruidos impredecibles y súbitos, los participantes cometían
muchos más errores, la mayoría de ellos de omisión.
Otro trabajo científico importante se realizó en
una planta inglesa de Kodak Ltd. que producía películas,
los investigadores estudiaron a los empleados que hacían
funcionar las máquinas perforadoras de carretes. Estos empleados
trabajaban en dos compartimentos delimitados, y cada uno servía
a unas máquinas que debían enfilar como proyectores:
los trabajadores cobraban según la producción. La
tarea era sensible a cualquier lapsus temporal de atención
por parte del operador: si cometía un error al enfilar un
carrete, era probable que este se rompiese o que otros estropearan
la máquina. La mediciones demostraron que el ruido en esos
departamentos era cercano a los 98 y 99 dBA. Los investigadores
persuadieron a la compañía para que se produjese un
tratamiento acústico en uno de los departamentos , reduciendo
el nivel sonoro a 90 dBA. Los registros de carretes rotos y averías
de máquina fueron tomados durante seis semanas antes y después
del tratamiento. Los errores disminuyeron en frecuencia en el departamento
tratado en comparación con el que no lo había sido.
Con la reducción del ruido, probablemente se vieron afectados
por el estrés en menor grado. (Broadbent y Little, 1960).
Teniendo en cuenta los experimentos mencionados y demás
observaciones podemos avanzar las siguientes conclusiones, pensando
siempre que se habrán de seguir estudiando para llegar una
completa veracidad:
- Los efectos generales del ruido en tareas de vigilancia pueden
tener consecuencias sobre el nivel medio de rendimiento y sobre
la evolución de éste en el tiempo
- El rendimiento se ve afectado si existen varias fuentes de señal
o si son frecuentes las señales. Cuando la frecuencia de
las señales es baja, bien ejerce el ruido una influencia
favorable en el rendimiento, bien no ejerce ninguna.
- El ruido deteriora el rendimiento en una tarea de vigilancia
cuando dicha tarea no es la prioritaria de una tarea doble.
- El ruido continuo deteriora el rendimiento de detección
cuando su intensidad rebasa los 95 dBA, la duración de
la exposición es superior a 30 minutos y las señales
o parámetros vigilados son difíciles de percibir.
- En general, los experimentos en este tipo de tareas encontraron
efectos negativos del ruido irregular en las tareas de vigilancia.
La excepción se refería a sonidos de baja intensidad
(72 dBA) y tareas simples como detectar una sola luz en un monitor.
Tareas de aprendizaje
Un estudio realizado en la industria automovilística demuestra
que, durante el aprendizaje, el montaje de un carburador se efectúa
más rápidamente en condiciones ruidosas (75 ó
90 dBA) que en condiciones relativamente silenciosas (65 dBA). El
número de errores aumenta si las dos tareas se efectúan
en condiciones ruidosas, pero la diferencia de tiempos de montaje
entre el ruido y la calma no es significativa más que en
el caso del climatizador. Podemos pensar, pues, que el aprendizaje
del montaje de un climatizador es más vulnerable a la acción
del ruido que el montaje de un carburador, ya que este es menos
complicado de montar.
Con el estudio anterior podemos sacar la conclusión que
el ruido afectará en las tareas de aprendizaje cuando ésta
tarea sea de un grado de dificultad alto y requiera de una alta
concentración.
El ruido es más molesto durante los periodos de aprendizaje
que después, cuando el trabajo se vuelve más automático.
Tareas mentales
Este tipo de tareas requieren de una grado de concentración
elevado que permita la buena elaboración de estas labores,
ya sea resolución de cálculo y problemas, y demás
tipología de tareas que requieran de una necesidad mental.
La mayoría de estudios que se realizan encuentran una relación
directa entre el ruido y las tareas que requieran de memoria y resolución
de problemas, y lo tratan como una fuente de distracción
que elimina la concentración y provoca los errores.
Por otro lado, tres experimentos encontraron efectos beneficiosos
en el rendimiento del test Stroop, consistente en ignorar información
irrelevante, la cuál se ve ayudada por el estrés y
la pérdida de atención. (Houston, 1969; O'Malley &
Poplawsky, 1971).
En referencia a las tareas de cálculo, con alto contenido
mental, se han realizado pruebas en las cuales se pudo apreciar
un claro incremento de errores en un intervalo de treinta segundos
con sonidos intermitentes. Así que encontraron una asociación
entre el ruido impredecible y los errores en las tareas que implicaban
cálculos mentales de rápida memorización. Una
explicación del descenso del rendimiento puede ser que el
ruido nos lleve a distorsiones de cálculo como consecuencia
de la excitación. En dos estudios realizados, los participantes
expresaron más confianza en los cálculos realizados
bajo la presencia del ruido. Podría ser que el ruido lleve
a la gente a tomar decisiones de un modo más rápido
y descuidado como consecuencia de un exceso de confianza.
Algunos estudios no encontraron efectos del ruido en tareas mentales
que ya estaban bien aprendidas, eminentemente prácticas y
de retentiva a largo plazo, y en diversos tests de inteligencia
no se apreciaron consecuencias sobre el aumento de la incidencia
de errores.
En resumen, según los estudios realizados, concluyen que
el ruido impredecible estaba asociado con tareas que implicaban
cálculos mentales de rápida memorización, disminuyendo
la atención y provocando errores. Sin embargo, no parece
tener ningún efecto sobre tareas bien aprendidas, de retentiva
a largo plazo, o eminentemente prácticas.
Se ha señalado que los efectos del ruido sobre el rendimiento
en tareas mentales depende del grado de inteligencia; el ruido en
personas de gran inteligencia disminuye el rendimiento en la realización
de pruebas, mientras que en personas de inteligencia normal, es
constante o ligeramente menor. Cabe también decir que no
hay suficientes estudios significativos para afirmar la puntualización
y se requiere de más experimentos.
Tareas de oficina
Aparte del descubrimiento de una disminución temporal del
rendimiento debida a la repentina aparición-desaparición
del ruido (Morgan, 1916) no parece que este ruido afecte en demasía
a las tareas de oficina. Tales descubrimientos de la poca influencia
de tales ruidos se apreciaron en diferentes experimentos como la
transcripción de números, chequeo de números
y otros, bajo condiciones de ruido irregular de incluso 100 dBA
(Glass & Siger, 1972; Wohlwill, Nasar, DeJoy & Foruzani,
1976). En dos casos los ruidos se asociaron con una mejora del rendimiento
durante sesiones breves de trabajo, quizá debido a la excitación
temporal (Smith, 1951; McBain, 1961). Aún y los estudios
realizados, no nos podemos aventurar a afirmar hipótesis
sin consistencia, ya que los trabajos de oficina pueden ser muy
variados y en cada uno de ellos puede actuar el ruido en mayor o
menor grado, por ello precisaremos de más estudios que aíslen
variables de confusión para aumentar la fiabilidad.
Tareas motoras
En el caso de las tareas motoras, los experimentos realizados concluyen
que el ruido impredecible afecta negativamente al rendimiento.
En diez experimentos realizados, el rendimiento de la gente que
se vio sometida a su tarea motora bajo condiciones de ruido intermitente
descendió notablemente, como por ejemplo en el trabajo con
tornos, tareas de rastreo y similares. El descenso del rendimiento
se veía reflejado en una menor velocidad de trabajo pero
no en un aumento de los errores.
Tareas simultaneas
Las tareas dobles son muy sensibles a la acción del ruido.
Su vulnerabilidad se manifiesta a nivel de componentes o aspectos
que presentan menor interés para el trabajador o que, según
la consigna recibida, no son prioritarias.
En las tareas dobles, el efecto final de ruido depende de la demanda
relativa de las fuentes de atención por parte de las componentes
cognitivas de las dos tareas.
En tres de seis experimentos realizados con tareas simultaneas,
el ruido impredecible provoca un pobre rendimiento en la tarea secundaria.
Otro concluyó que la tarea primaria era la que se veía
afectada, mientras que los otros dos, con periodos de mayor exposición,
no encontraron efectos (posiblemente debido a la adaptación
del trabajador al ruido).
Marco teórico. Teoría del Arousal
Esta teoría postula que el estado de activación del
individuo puede describirse como una posición en un continuo
variable, que va desde la somnolencia en el punto más bajo
hasta la extrema excitación en el más alto. Habría
un nivel óptimo de activación para cada tarea, y cualquier
nivel de arousal que estuviese tanto por encima como por debajo
de ese nivel óptimo, sería estresante.
Cuando existe monotonía, bajo nivel de estimulación,
se presuponen generalmente niveles bajos de activación, mientras
que para estimulación intensa y variable se esperan niveles
altos de arousal.
Desde esta teoría se ha supuesto que el ruido eleva el nivel
de arousal.
Cuando el nivel de arousal es alto, se produce un estrechamiento
de la atención. Debido a la sobrecarga de información,
las demandas exceden de la capacidad total disponible, y la estrategia
más empleada para enfrentarse a esta sobrecarga es la focalización
de la atención disponible en los aspectos del ambiente más
relevantes para realización de la tarea, a costa de los menos
relevantes. Los niveles de atención cada vez son más
selectivos a medida que el nivel de arousal se eleva.
Generalmente, las tareas complejas requieren la utilización
de más fuentes de información, mientras que las más
sencillas permiten una atención más selectiva sin
que se altere el rendimiento, por lo que, si se produce un estrechamiento
de la atención, en una situación de tarea compleja,
es más probable que el organismo ignore señales relevantes
para completar la tarea con éxito, que en tareas simples,
en las que hay menos señales relevantes.
Por lo tanto, según esta teoría, bajo condiciones
activantes habrá un descenso del rendimiento en las tareas
complejas, mayor que en las simples, debido a que el nivel óptimo
de arousal es más bajo para las primeras.
Se han hecho críticas a esta teoría unidimensional,
ya que se sugiere que diferentes estresores afectan de un modo distinto
al rendimiento y no a través de un mecanismo general y unitario
de arousal, ya que cada agente estresor (entre ellos el ruido) tiene
distintos perfiles de efectos. Sin embargo, esto no contradice el
poder explicativo de la teoría.
Las tareas más sensibles a factores de bajo arousal son
generalmente tareas simples, tareas monótonas que tienen
fuertes demandas de atención sostenida (tareas de vigilancia)
y que proporcionan al sujeto un escaso feed-back.
Los trabajos con altas demandas y estimulación ambiental
intensa y variable (tareas con alta demanda y ruido) pueden tener
el efecto opuesto, es decir, producir un arousal por encima del
nivel óptimo. Las tareas más sensibles a factores
de arousal elevado parecen ser las que tienen altas demandas de
atención dividida (tareas simultaneas), de procesamiento
de la información y de memoria, en las que, además,
el descenso del rendimiento se manifiesta más en un incremento
de la tasa de error que en una reducción de la rapidez de
respuesta.
Otra crítica que se ha hecho a esta teoría es la
relación mecanicista que la formulación tradicional
establece entre arousal y rendimiento, abriendo una nueva vía
de relación con la introducción del concepto de esfuerzo.
A pesar de las críticas, la teoría del arosual se
puede utilizar como base
para explicar según que alteraciones en el rendimiento y
la producción de errores con un ambiente acústico
ruidoso. Aunque indudablemente hay efectos sobre el rendimiento
que no pueden explicarse con la teoría del arousal (ruido
más otros efectos estresores, especificaciones con según
que tareas y ruidos) podremos utilizarla para realizar una generalización
de la explicación de los efectos del ruido sobre el rendimiento.
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