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3.
Ruido y comunicación
La comunicación en el trabajo es un echo fundamental para
el buen desarrollo y práctica de éste. Podemos diferenciar
varios tipos de comunicación en el medio ambiente laboral.
La primera y más conocida es la producida entre dos o más
personas que forman parte del espacio de trabajo. Encontramos una
segunda forma de comunicación y no menos importante, la comunicación
que se produce entre el trabajador y la máquina, una comunicación
en la cual encontramos un proceso de feedback entre los sonidos
emitidos por la máquina y la actuación del operario.
Veremos como afecta el ruido en los diversos tipos de comunicación
en el espacio de trabajo.
Efectos en la comunicación oral
La interferencia causada por el ruido en la comunicación
oral es básicamente un proceso de enmascaramiento o interferencia,
donde un sonido vuelve inaudible o dificulta su comprensión
a otro.
La conversación reposada al aire libre en una distancia
de 1 m. entre dos individuos tiene una intensidad de voz aproximada
de 55 dBA, la voz normal 66 dBA, y la voz elevada 72 dBA. La experiencia
demuestra que con niveles de ruido superiores a 80 dBA es preciso
hablar muy alto y por encima de 85 dBA hay que gritar.
A parte del nivel de ruido equivalente debemos considerar otra
serie de parámetros físicos para medir la calidad
de la comunicación son la distribución frecuencial
y temporal del ruido, condiciones acústicas de la sala (reverberación
producida por la reflexión paredes, pisos techos y objetos,
etc.). También es importante tener en cuanta algunas características
del proceso de la comunicación que puede afectar su eficacia,
tales como la familiaridad del oyente con el dialecto o acento del
hablante, la importancia y familiaridad del mensaje, la motivación
del oyente y cualquier pérdida de audición que pueda
degradar el sonido percibido.
Nivel
de ruido
ambiental en dBA |
<
50 dBA |
50
- 70 dBA |
70
- 90 dBA |
90
- 100 dBA |
110
- 130 dBA |
| Cara
a cara |
Voz
normal en distancias superiores a 6 m. |
Voz
elevada en distancias superiores a 2 m. |
Voz
muy alta en distancias superiores a 50 cm. |
Nivel
de voz máximo en distancias superiores a 25 cm. |
Comunicación
difícil o imposible en distancias superiores a 1 cm. |
| Vía
telefónica |
Buena
comunicación |
Comunicación
satisfactoria o ligeramente difícil |
Comunicación
difícil e insatisfactoria |
Usar
modos telefónicos de escucha y cabinas |
Necesario
uso de equipamiento especial |
Capacidad
de comunicación oral con niveles de ruido ambiental en
dBA
Es bien sabido que el ruido que enmascara o dificulta
la comunicación oral puede entorpecer la seguridad. Se
han recibido numerosos informes que muestran que la ropa y las
manos de los trabajadores han quedado atrapadas en máquinas
y éstos han sufrido graves lesiones mientras sus compañeros
de trabajo eran ajenos a sus gritos de auxilio debido a que el
ruido anulaba la señal de auxilio emitida.
Un ejemplo claro es el de la aviación, Aviation
Safety (EE.UU) declaró en un estudio que cientos de accidentes
de aviación investigados llevan consigo el "repita
otra vez" , es decir, un enmascaramiento o interferencias
en la comunicación entre pilotos y controladores aéreos,
que provoca una deficiencia en la comunicación y debido
a la inteligibilidad del mensaje el piloto no recibe correctamente
el mensaje del controlador y se provoca un error que cuesta vidas.
Efectos en la capacidad de distinción de
ruidos o sonidos particulares
El ruido puede enmascarar o producir interferencias con sonidos
útiles que nos son verdaderamente importantes. Los procesos
de realimentación (feedback) producen una serie de sonidos
particulares , como el clic que acompaña la presión
de una tecla, que si se enmascaran pueden influir muy negativamente
en el rendimiento en el caso de que el feedback sea indispensable
para la velocidad o precisión de nuestra tarea. De acuerdo
con un experto, el ruido puede, "no dejarse oír a
uno mismo", enmascarando su pensamiento interior.
La comunicación con las máquinas y
con los procesos de producción es otro tipo de comunicación
en la cual el trabajador ha de estar receptivo a los sonidos útiles
y no tener enmascaramientos ni interferencias. El echo de que
el ambiente acústico enmascare la audición de una
alarma que emite una máquina o circuito puede provocar
errores y disminuir el rendimiento. Otro ejemplo claro es el de
aquel trabajador familiarizado con una máquina, que por
el ruido que emite ésta sepa si funciona correctamente
o tiene algún tipo de alteración; en caso de enmascaramiento
del ruido característico puede haber un error que disminuya
el rendimiento.
4.
Ruido y salud
Efectos fisiológicos
El ruido es un estímulo sonoro que puede tener efectos traumáticos
(lesiones en los órganos receptores), y probablemente produzcan
también efectos no traumáticos a nivel fisiológico
(elevación temporal de los umbrales auditivos, disfunciones
en los sistemas de regulación neurohormonal, etc.). Y digo
probablemente debido a que tenemos gran cantidad de estudios realizados
para demostrar una relación causal, pero también hay
otros muchos que, como poco, la ponen en evidencia.
Los resultados de diversos estudios epidemiológicos demuestran
que el ruido puede constituir un factor de riesgo para la hipertensión
arterial, estos estudios explican que a partir de 60 dBA y hasta
los 90 dBA aparecen las reacciones neurovegetativas como la vasoconstricción
periférica y aumento de la tensión arterial. Esta
hipótesis también la avala una serie importante de
estudios de laboratorio que demostró la existencia de niveles
crónicos de hipertensión arterial y demás efectos
cardiovasculares en monos a consecuencia de la exposición
a un nivel de ruido de 85 a 90 dBA, que no volvieron a la realidad
al cesar la exposición (Peterson y cols. 1978, 1981 y 1983).
Sin embargo, según Dejoy, la mayor parte de estos estudios
tienen un carácter meramente exploratorio y no permiten establecer
una relación causal clara entre exposición al ruido
y la hipertensión, por varias razones:
- Falta de datos cuantitativos (dosis-efectos)
- Diferencias entre los niveles de ruido tomados en cada uno de
los estudios
- Defectos metodológicos
- Limitaciones inherentes a los estudios transversales
- Diferencias de calidad entre los estudios
Van Dijk, de acuerdo con Dejoy, analizó 12 estudios (van
Dijk, 1990) en los cuales no encontró efectos significativos.
De los 12 estudios de tipo transversal, la mitad mostraban una relación
causal positiva, y la otra mitad no mostraba efectos significativos.
Considera que los resultados contradictorios provienen de las diferencias
entre las poblaciones estudiadas (actividad profesional, carga de
trabajo, influencia de otros factores de estrés..), la falta
de control sobre los diferentes factores de riesgo de hipertensión
(criterios genéticos, hábitos alimentarios, etc.),
y otros factores importantes y que pueden actuar como confusores,
ya sean la edad, altura, el grado de estrés que produce la
actividad, la sensibilidad del trabajador, etc.
Estos estudios simplemente ponen en duda la posible relación
causal entre ruido y efectos hipertensores en base a los estudios
realizados. No podemos establecer conclusiones definitivas sobre
la presencia o ausencia de riesgo de hipertensión arterial
con exposición al ruido. Solo una cohorte prospectiva de
10 a 15 años y teniendo en cuenta los factores de confusión
comentados pueden establecer una conclusión evidente.
Los estudios efectuados sobre los efectos hormonales del ruido
muestran resultados variables y bastante contradictorios. Ello puede
explicarse por las grandes diferencias entre las condiciones experimentales,
y por el echo de que los efectos del ruido sobre las secreciones
hormonales pueden variar en función de la actividad del sujeto,
de las características de la tarea a efectuar y de otras
molestias físicas y psicosociales.
Los estudios de química sanguínea muestran aumentos
de los niveles de las catecolaminas adrenalina y noradrenalina debidos
a la exposición al ruido (Rehm, 1983) y una serie de experimentos
realizados por investigadores alemanes se halló una relación
entre la exposición al ruido y el metabolismo del magnesio
en seres humanos y animales (Ising & Kruppa, 1993).
El ruido puede aumentar la motilidad gastrointestinal y esto explicaría
la alta prevalencia de úlcera péptica entre los expuestos.
Se han atribuido a la exposición al ruido numerosos síntomas
y signos clínicos que incluyen nauseas, disminución
del impulso sexual, somnolencia anormal y anorexia.
En trabajadores expuestos a niveles de ruido entre 110 y 124 dBA
se encontró que presentaban estrechamiento del campo visual
y disminución de la percepción de colores, mejorando
la vigilancia visual a 72 dBA.
El ruido interfiere en la función recuperadora del sueño.
Tiene, por lo tanto, efectos negativos sobre la salud y el bienestar.
El ruido aumenta el tiempo de adormecimiento, despierta al sujeto
dormido o le impide volver a dormirse, afecta la duración
relativa y la pauta de estados electroencefalográficos del
sueño y, por consiguiente, afecta la calidad del sueño.
Repercusiones en el rendimiento y la incidencia de errores
Suponiendo que en los estudios realizados hubiera una relación
causal clara entre el ruido y las repercusiones fisiológicas,
podríamos hablar de otras causas para aumentar la incidencia
de errores y disminución del rendimiento. Estas causas serían
indirectas, ya que no las produciría el ruido en si mismo,
sino que los cambios fisiológicos perjudiciales producirían
un malestar importante para el trabajador, este malestar haría
disminuir los niveles de atención y una aumento del tiempo
de reacción, aumento la incidencia de errores y disminución
del rendimiento.
Encontraríamos una relación causal indirecta entre
el aumento de la tensión arterial (en caso de haber relación
causal entre ruido y hipertensión arterial) y la producción
de errores ya que la ansiedad, palpitaciones y demás sintomatología
que produce, puede provocar una disminución del rendimiento
provocada por el malestar. Lo mismo sucedería con la relación
entre el ruido y los aumentos de los niveles de catecolaminas y
el metabolismo del magnesio.
Los problemas gastrointestinales también pueden provocar
indirectamente un aumento de la producción de errores y una
disminución del rendimiento. Las dolencias gastrointestinales
como las gastritis, úlceras pépticas, etc. provocan
algias intestinales, ardores i demás sintomatología
molesta que seguramente incidirá en la producción
de errores.
De igual modo habría una relación causal indirecta
entre el estrechamiento del campo visual y la disminución
de la percepción de colores, y el aumento de errores y disminución
del rendimiento. El estrechamiento del campo visual producirá
una insuficiencia visual que podría evitar que el trabajador
viese según que cosas imprescindibles para su trabajo (provocando
errores por falta de información), o tuviese que hacer más
movimientos para poder ver con claridad (disminución del
rendimiento).
Efectos psicológicos
Se considera que existe una asociación entre niveles elevados
de ruido ocupacional y el desarrollo de neurosis e irritabilidad.
Otros autores sugieren que acelera e intensifica el desarrollo de
una neurosis latente, pero no se ha podido comprobar el resultado
en investigaciones.
Algunos psicólogos afirman que el ruido puede alterar el
equilibrio psíquico, ya que los trabajadores, en ambientes
ruidosos, son más agresivos, desconfiados e irritables.
Se ha visto que los trabajadores de turno nocturno, donde el ambiente
laboral es menos ruidoso, tienen mejores relaciones interpersonales
y conviven después del horario de trabajo. La posibilidad
y el deseo de la interacción social en el turno diurno son
menores porque los obreros de una fábrica ruidosa no pueden
oírse unos a otros; tienen que gritar y se enojan rápidamente.
Algunas investigaciones indican que en los ambientes ruidosos es
menos probable que las personas se ayuden unas a otras y más
probables que se presenten comportamientos antisociales (Suter,
1992).
Estrés
En condiciones reales de trabajo el ruido está asociado a
otras molestias o factores de carga y estrés. Por ello de
impone una extremada prudencia a la hora de interpretar datos subjetivos.
En los casos de estrés, el ruido puede aparecer como el chivo
expiatorio de problemas que no tienen con él más que
una relación lejana; como, por ejemplo, problemas ergonómicos,
psicosociales u organizacionales. Sin embargo no es conveniente
subestimar la contribución del ruido a la carga de trabajo
y al estrés profesional.
Insatisfacción
El ruido ha sido a menudo una fuente de insatisfacción en
oficinas. Varias encuestas realizados sobre oficinistas norteamericanos
incluían una pregunta en que los participantes elegían
entre una lista de diecisiete características de su entorno
las dos o tres más importantes a la hora de desempeñar
sus correspondientes tareas. Las más escogida era "la
habilidad para concentrarse sin ruido u otras distracciones"
(Louis Harris y Asociados, 1978). En este estudio se puede observar
como el ruido es una de las características de trabajo más
valoradas, y de las primeras en hacerse notar cuando se sobrepasa
un cierto nivel.
En un estudio realizado (Boyce, 1974), los empleados se mudaron
de cinco edificios a otro teóricamente mejor y más
nuevo, en el cual más de la mitad de ellos se veían
afectados por los ruidos, a pesar de su relativamente bajo nivel
de sonoridad en el ambiente, 54 dBA. De igual modo, el estudio de
Kraemer, Sieverts (1977), incluía mediciones de sonido ambiente
en diecinueve oficinas, pero no encontraron ninguna relación
entre los niveles de sonido y la molestia ocasionada por el ruido.
En quince oficinas ellos tomaron más de 8000 lecturas de
sonido ambiente con sonómetros y no supieron relacionar dichas
mediciones y la molestia existente en 519 empleados.
No estaremos utilizando al ruido como chivo expiatorio en los problemas
de insatisfacción?
5.
Conclusiones
Como hemos podido observar a lo largo del estudio, no encontramos
una respuesta clara a como afecta el ruido en el rendimiento y la
producción de errores. Si nos basamos en el prototipo de empleo
de la sociedad actual encontramos un trabajo con múltiples
tareas, en el que se realiza gran variedad de actividades (labores
de vigilancia, mentales, motoras, etc.) que hace resulte bastante
difícil saber como afectará el ruido en un tipo de trabajo
debido a la gran complejidad de éste, ya que los estudios realizados
resultan sumamente específicos como para extrapolarlos al empleo
actual. Aún así nos pueden dar una idea según
la actividad que predomine en el trabajo.
No obstante encontramos numerosas contradicciones en según
que estudios que pueden hacer dudar acerca de la veracidad éstos.
Quizá por eso encontramos la necesidad de seguir investigando
y realizando nuevos estudios con parámetros similares que
ayuden a encontrar un consenso.
En otro aspecto como las interferencias en la comunicación
encontramos con claridad una disminución del rendimiento
y un aumento de la producción de errores con posibilidad
que causar grandes destrozos y pérdidas de vidas.
En lo que concierne a los efectos del ruido sobre la salud física
también encontramos una falta de consenso que puede ser debida
a la diferencia entre los estudios realizados (diferencias metodológicas,
falta de datos, etc.) y la necesidad de unificación de criterios
para estudios posteriores, así como la necesidad de realizar
estudios de cohorte que den más veracidad que los estudios
transversales realizados. Seguramente así encontraríamos
una respuesta en consenso, probablemente una relación causal
positiva, que daría una visión más clara del
tema.
Para encontrar una respuesta factible entre la relación
ruido-salud psíquica, también será necesario
encontrar respuesta, no tanto a las diferencias metodológicas,
sino a la inmersión de variables de confusión (estrés,
insatisfacción, etc.) que hacen dudar de que la relación
sea clara.
En general, pensamos que desde el marco general de todas las causas
que afectan a la relación ruido, rendimiento en el trabajo
y producción de errores requerimos de nuevos estudios basados
en el enfoque actual del trabajo, con unificación de criterios
entre investigadores y eliminando las variables de confusión.
6.
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