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Sistema
de gestión preventiva

5.
Diez consideraciones sobre la prevención de los riesgos laborales
1. Las condiciones de trabajo dependen de las estrategias empresariales
de gestión de la actividad productiva
Las condiciones en que debe realizarse un trabajo no son inamovibles
sino que son la resultante de distintas estrategias relacionadas
con la gestión de la actividad productiva. Unas son externas
a la propia empresa y se relacionan con la competitividad, los condicionamientos
del mercado o las relaciones comerciales y de subcontratación
entre empresas. Otras se sitúan en el marco de cada empresa
y dependen fundamentalmente de sus propios valores y de sus políticas
de gestión.
En ambos casos, las decisiones de gestión están condicionadas
por las relaciones laborales que se establecen entre empresarios
y trabajadores -en la propia empresa o a través de sus respectivas
organizaciones sectoriales- así como por un determinado marco
legislativo que fija las "reglas del juego" y las exigencias
mínimas que deben reunir las condiciones de trabajo.
En general puede decirse que las condiciones de trabajo son un aspecto
de la producción de las que es responsable la dirección
de la empresa. Sin embargo, dado que el margen de cada empresa para
decidir autónomamente sus condiciones de trabajo varía
según su posición en el mercado, las empresas que
lideran los distintos procesos productivos son las que tienen mayor
capacidad para determinar las condiciones de trabajo del conjunto.
2. Las condiciones de trabajo que pueden causar daños
a la salud incluyen tanto factores tecnológicos como organizativos
y relacionales
Los factores tecnológicos comprenden los lugares, materiales
y equipos de trabajo que intervienen en el proceso productivo. Pueden
representar un peligro para la salud en sí mismos, por sus
propias características o cualidades técnicas.
Los factores organizativos representan la forma en que se rige la
interacción entre los procesos tecnológicos y la actividad
humana. Abarcan aspectos como la gestión del tiempo de trabajo,
la distribución de las tareas, los sistemas de valoración
y remuneración o los métodos de trabajo. Pueden condicionar
formas peligrosas de utilización de la tecnología
aunque también pueden generar por sí mismos situaciones
de incompatibilidad con la salud de las personas.
Los factores relacionales son los que se establecen entre las personas
y los grupos que intervienen en la actividad laboral. Dichas relaciones
suelen estar estrechamente ligadas al tipo de gestión empresarial
por lo que deben considerarse parte integrante de las condiciones
de trabajo. En la medida en que constituyan situaciones de inequidad
o formas de discriminación atentan contra la salud y el bienestar
de las personas y constituyen factores de riesgo. Pero pueden actuar
también como condicionantes de otras situaciones de riesgo
o intervenir junto a factores organizativos en la conformación
de situaciones de estrés.
3. La prevención de riesgos laborales tiene como objetivo
evitar que las condiciones de trabajo ocasionen daños a la
salud de los trabajadores
En la medida en que determinadas condiciones de trabajo ponen en
peligro la salud de las personas decimos que quienes trabajan en
tales condiciones están expuestos a riesgos, es decir, a
la posibilidad de sufrir daños a corto o a largo plazo. El
objetivo de la prevención de riesgos laborales es evitar
que esto suceda, es decir, conseguir que el trabajo no dañe
la salud de los trabajadores entendiendo por tal no sólo
la ausencia de lesiones o enfermedades sino el bienestar físico,
mental y social de las personas.
Tanto por razones de eficacia (actuar sobre las causas del riesgo)
como por motivos de legitimidad ética (protección
del derecho a la salud) el objetivo de la intervención preventiva
debe orientarse a lograr un trabajo seguro y saludable.
Los comportamientos de los trabajadores en su interacción
con los procesos tecnológicos peligrosos pueden materializar
o incrementar el riesgo. Sin embargo, dichos comportamientos no
suelen ser independientes de los procesos organizativos y relacionales
que se establecen en el ámbito laboral. Por todo ello, las
propuestas de modificación de los comportamientos de los
trabajadores deberían ser subsidiarias a intervenciones sobre
las condiciones de trabajo peligrosas y, en cualquier caso, tener
en cuenta los factores condicionantes de aquellos.
4. La intervención preventiva sobre las condiciones de
trabajo debe integrarse en los procesos de gestión de la
empresa
Las condiciones de trabajo son un output de procesos de decisión
empresarial basados en determinados valores, criterios o normas.
Parece lógico, por tanto, que la forma de conseguir que aquéllas
no dañen la salud de las personas sea incorporando la prevención
como uno de los elementos fundamentales en el input de dichas decisiones.
La incorporación de criterios preventivos en los procedimientos
de gestión empresarial puede ser la resultante de diversos
procesos de motivación y de distintos factores -internos
a la empresa o de su entorno- bien de tipo ético-cultural,
de carácter técnico-informativo o de asesoramiento
e, incluso, de presión social, tanto institucional como sindical
o comercial.
En todo caso, las decisiones sobre prevención de riesgos
forman parte de la gestión. La introducción de criterios
y valores preventivos en los procesos de gestión de la propia
empresa es una garantía de que las decisiones que se tomen
no afectarán negativamente a la salud de los trabajadores.
5. La integración de la prevención en el proceso de
gestión requiere personas con capacidad de activar, impulsar
y promover cambios
La prevención necesita líderes y no sólo buenos
gestores. En la medida en que la prevención implica cambios
y que éstos afectan no sólo a los sistemas tecnológicos
sino también al sistema humano, se requieren elementos de
motivación además de gestión y control. Se
necesita "motivar preventivamente" a todos aquellos (empresarios,
directivos, mandos, delegados, trabajadores) con capacidad para
tomar o condicionar cualquier decisión en la gestión
de la actividad productiva que pueda repercutir sobre las condiciones
de trabajo.
El sistema humano es un factor clave en la acción preventiva.
Un sistema humano necesita una "cultura" que le dé
cohesión. La cultura preventiva implica dejar de considerar
la prevención como algo de lo que ocuparse cuando haya tiempo,
pasando a establecer la seguridad y la salud de los trabajadores
como uno de los valores claves para la organización.
Sin embargo, el liderazgo de la dirección no es suficiente.
La propia dirección debe potenciar el liderazgo de todas
las personas que estén dispuestas a impulsar los valores
de seguridad y salud dentro de la organización y aquí
es donde los mandos intermedios juegan un papel fundamental.
6. La participación de los trabajadores en la gestión
preventiva constituye una condición de éxito
Un diseño preventivo centrado exclusivamente en la tecnología
o en la gestión que considere al sistema humano como mera
variable dependiente estará abocado al fracaso, además
de vulnerar un derecho básico de los trabajadores cual es
el de tomar parte en las decisiones que puedan afectar a su salud
y seguridad.
En general, los cambios sobre las condiciones de trabajo requieren
la implicación de los trabajadores tanto para su implementación
efectiva como para su progresiva adaptación a los objetivos
de seguridad y salud mediante un proceso de mejora continua.
La dirección de la empresa no puede resolver en solitario
los problemas de riesgo sino que necesita el concurso de los trabajadores
y la mejor forma de lograrlo es promoviendo su participación.
Reconocer su capacidad de propuesta, escuchar a los trabajadores
y responder a sus iniciativas tanto en los procesos de decisión,
como de implementación y de evaluación de las intervenciones
preventivas favorece su implicación en los procesos de cambio.
La participación en la gestión preventiva constituye,
además, un derecho de los trabajadores.
7. Un asesoramiento técnico riguroso es un requisito
para una prevención coherente
Como en otros ámbitos especializados de la gestión
empresarial, la toma de decisiones en prevención requiere
conocimientos técnicos que exceden con frecuencia las capacidades
de quienes intervienen en la gestión de la actividad productiva.
La forma de resolver esta cuestión no es transferir las decisiones
al estamento técnico, sino contar con un adecuado asesoramiento
que permita llevar a cabo una gestión de la actividad productiva
coherente con los objetivos de salud y seguridad.
Dicho asesoramiento técnico debe ser incorporado, pues, como
un elemento más en el input del proceso de toma de decisiones,
bien en forma de informaciones sobre necesidades de intervención
preventiva o de recomendaciones para la solución de los problemas
de riesgo.
El asesoramiento técnico forma parte integrante del proceso
preventivo y, por tanto, no puede ignorar ni quedar al margen de
las otras dos condiciones básicas para su eficacia: la gestión
integrada y la participación de los trabajadores. Por el
contrario debe promoverlas y facilitarlas dirigiéndose por
igual a empresarios y trabajadores e incluyendo en sus cometidos
la sensibilización y capacitación de los mismos para
implementar políticas y acciones preventivas.
8. La mejora continua es una condición de eficiencia
del proceso de prevención
La complejidad de las relaciones entre salud y trabajo hacen
impensable la prevención como un proceso de un solo ciclo
sino más bien como una secuencia cíclica de identificación
de problemas, implementación de soluciones y evaluación
de resultados, en un proceso dinámico de mejora continua.
Esta operatividad se basa en la doble consideración de que
todas las condiciones de trabajo son susceptibles de mejora y de
que dicha mejora se consigue generalmente mediante sucesivas aproximaciones.
Rige, pues, tanto para un problema específico, cuya solución
definitiva requiere normalmente diversas adaptaciones hasta conseguir
la eficacia preventiva deseada, como para el conjunto de las condiciones
de trabajo, cuyas prioridades de mejora irán variando en
la medida en que se van logrando determinados objetivos.
Un sistema de gestión preventiva puede concebirse, desde
este punto de vista, como un modelo que asegura el funcionamiento
continuo de sucesivos ciclos de identificación y evaluación
de riesgos, de planificación de intervenciones para su eliminación
o minimización y de evaluación de los resultados en
términos de salud de los trabajadores.
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