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La calidad y la seguridad tienen dentro de la empresa
un desarrollo muy similar, aunque en la mayoría no
se perciba así.
La calidad del producto acabado viene determinada por las
condiciones que exigen las leyes del mercado, no existe por
lo tanto una normativa legal que regule la calidad de los
productos fabricados, sin embargo, ¡qué sabias
deben ser las leyes del mercado al haber sido capaces de movilizar
y ordenar el interior de las empresas hasta conseguir cambiarlos
de manera importante, aportando nuevos "valores y creencias"!.
La empresa ante la necesidad de mejorar los productos y servicios
que fabrica determina la voluntad explícita por parte
de sus gestores de cambiar lo necesario para conseguir dicho
fin y la manifiesta en la creación de las políticas
de calidad, asumiendo el empresario y/o sus gestores la responsabilidad
de la calidad.
En primer lugar y para conocer el estado actual de la calidad
que produce y los pasos que hay que ejecutar para mejorarla
lleva a cabo una "Auditoría de Gestión".
Seguidamente determina los "roles y responsabilidades"
que a cada miembro de la organización se le asigna;
así mismo "crea procedimientos" para
que la gestión de la calidad llegue a ser una actividad
normal y habitual dentro de la organización.
El "coste de la calidad" lo asume como una "inversión"
a pesar de que en ocasiones no puede repercutir dicho coste
en el precio final del producto acabado.
La calidad permite renovar no sólo conceptos y
procedimientos sino también maquinaria e instalaciones
que redundan en una mejora del producto así como en
un incremento de la productividad. Nos encontramos, pues,
que la implementación de políticas de calidad
permite retornar a tiempo determinado la inversión
realizada.
La empresa acostumbrada en tiempos pasados a dirigir dentro
de un marco muy restringido, aprovecha la implantación
de las políticas de calidad para "informar"
ampliamente a todos, de los objetivos a cumplir, no regatea
esfuerzos a la hora de "formar" a todos sus colaboradores
realizando todas las acciones formativas necesarias y por
último identifica a todos sus empleados con los objetivos
de calidad, consiguiendo de todos una amplia "participación"
a través de aportar ideas de mejora.
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