Las estadísticas a
nivel mundial demuestran que los choques de vehículos motorizados
son la causa principal de muerte relacionada con el trabajo. Este
trágico capítulo supondría una tercera parte
de los accidentes laborales. Una gran parte de estos accidentes se
producen en las carreteras, ya sea en los trayectos in itinere desde
el hogar al lugar de trabajo o durante el desarrollo de la jornada
laboral en sí.
En el presente artículo no se hará referencia a estos
accidentes, sino a los que, teniendo también como implicados
determinados vehículos de transporte, se producen en el mismo
lugar de trabajo, generalmente en grandes instalaciones. El vacío
legal existente, con una mínima directiva europea que no ha
recibido meritorio tratamiento en nuestra legislación nacional,
y el alarmante aumento de este tipo de accidentes son causa suficiente
y necesaria para la adopción de una serie de medidas que garanticen
una mayor seguridad al respecto. Las políticas preventivas
a adoptar deberán estar encaminadas hacia dos objetivos: la
determinación y también la correcta aplicación
de las medidas de prevención, ya que, en la mayoría
de casos, pese conocerse bien las "buenas prácticas"
no siempre son aplicadas.
Por último, se mencionarán, a modo de ejemplo, algunas
recomendaciones a tener en cuenta respecto las carretillas elevadoras,
paradigma de vehículo de transporte industrial.
1. Un deber de los empresarios y los trabajadores
Tomando como punto de partida la propuesta de directiva del Consejo
Europeo a las disposiciones mínimas de seguridad y de salud
para las actividades de transporte y los lugares de trabajo a bordo
de los medios de transporte (con arreglo a la Directiva Europea
89/391), "el empresario adoptará las medidas necesarias
para la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores".
En el monográfico que nos ocupa el empresario será
responsable del cumplimiento de las siguientes funciones:
· Gestionar la seguridad (evaluar, prevenir, informar, formar,
consultar y coordinar).
· Proporcionar unos equipos y maquinarias de trabajo seguros.
· Garantizar el mantenimiento y el correcto funcionamiento
de las máquinas y vehículos de trabajo y de todos
sus dispositivos de alarma y precaución.
· Contratar a personal especializado.
Los trabajadores, por su parte, deberán seguir las indicaciones
de sus jefes y colaborar activamente con ellos aportando ideas y
soluciones, así como informando a sus responsables sobre
cualquier anomalía detectada.
2.
La efectiva gestión de la prevención
Para que la gestión de la prevención sea efectiva
debe efectuarse una permanente evaluación de los potenciales
riesgos a los cuales nos enfrentamos.
De este modo, el primer paso sería identificar los posibles
riesgos en relación a las actividades en las que intervengan
los vehículos en nuestro lugar de trabajo. Así, analizaremos
las maniobras y los recorridos más comunes, la relación
existente entre los vehículos y los peatones, los procesos
de carga y descarga, etc.
La siguiente acción sería identificar las personas
que podrían verse directamente afectadas por estos riesgos
potenciales, ya determinados. Entre ellas habría conductores,
otros trabajadores de la empresa y a veces también, personas
ajenas contractualmente a ella como distribuidores y público
en general que pueda estar de visita en las instalaciones.
Posteriormente, se tendría que evaluar y profundizar sobre
los riesgos de cada peligro específico, analizando las probabilidades
de que se produzcan lesiones, accidentes, etc. Todo ello con la
finalidad de evaluar si las precauciones existentes son suficientes
o se tendrían que reforzar o modificar.
Una vez detectados los puntos a mejorar, se debería establecer
una lista de medidas a adoptar, donde sería importante priorizar
las acciones que comportan suprimir mayores riesgos de accidentalidad.
Tras poner en práctica las medidas de prevención adoptadas,
sería necesario revisar periódicamente la evaluación
de riesgos, comprobando sus resultados y nivel de efectividad. Es
muy importante evaluar los riesgos potenciales cuando se produzcan
cambios o adquisiciones de nuevos vehículos, nuevas vías
de circulación, nuevas tareas a realizar, etc.
3.
Riesgos y medidas preventivas para favorecer un entorno laboral
seguro
A continuación, enumeraremos algunas medidas para lograr
un ambiente y sistema de trabajo seguros en la utilización
de vehículos industriales:
· Evitar, en la medida posible dar marcha atrás,
al menos cuando no sea necesario. Ello supondrá una habilitación
de las vías de circulación y la eliminación
de obstáculos que dificulten la circulación. A cambio,
obtendremos una mayor visibilidad y ángulo de visión.
Cuando tengamos que hacer uso de la marcha atrás extremaremos
las precauciones, aminorando la velocidad.
· Comprobar que el diseño de trayectos es el más
apropiado para la circulación de vehículos y peatones.
Es muy recomendado separar las vías de circulación
de peatones y vehículos. En el caso de que esto no sea posible,
será necesario señalizar los tramos más peligrosos,
dibujar pasos de peatones y, en definitiva, tomar las medidas necesarias
para facilitar el buen entendimiento entre la circulación
de personas y vehículos. Una buena medida para evitar colisiones
es estudiar un sistema de desplazamiento en una sola dirección.
· Examinar que las vías destinadas a vehículos
determinados sean las más adecuadas para la circulación
de estos. Cabe asegurarse de que pueden soportar grandes pesos,
que sean suficientemente amplias, que la superficie del suelo sea
lisa y se mantenga en buen estado y que permanezca siempre libre
de obstáculos.
· Comprobar que se están aplicando los elementos de
seguridad necesarios como pueden ser las señales de dirección,
limitación de velocidad o paso, etc. Los tramos o zonas más
transitadas (como muelles de carga, entradas y salidas
) deberán
estar perfectamente señalizadas. Otras señales adicionales
acústicas o luminosas podrían reforzar nuestra seguridad.
· Asegurar un permanente mantenimiento de los vehículos
es una premisa muy importante. A las revisiones temporales deberán
sumarse las comprobaciones que los usuarios y conductores de los
vehículos deberían efectuar al empezar la jornada
laboral. Cualquier incidencia o anomalía sospechosa deberá
ser consultada al jefe o supervisor determinado.
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