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Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social nº 4
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LA SINIESTRALIDAD LABORAL:
UN TEMA PENDIENTE DE SOLUCIÓN

Autor: Sr. Pere Balcells i Prat Ingeniero técnio y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales (Seguridad y Ergonomía) y Auditor de Sistemas de Prevención.

22 muertos en un solo 45 días; siete muertos en una semana, uno por día; Tres obreros mueren en 48 horas, hemorragia incesante: 574 muertos en accidentes laborales en los primeros 6 meses del año, casi un 10% más que el año anterior,..... y un sinfín más de "siniestros" titulares ha sido el pan de cada día en este verano del 2002.

Aparte de titulares, las cifras son verdaderamente escalofriantes y deben hacer reflexionar a más de uno.

  • A la administración, como responsable, de acuerdo con el artículo 40.2 de la constitución Española, de velar por la seguridad e higiene en el trabajo y de desarrollar una política de protección de la salud de los trabajadores, lo que conlleva la promoción de la mejora de las condiciones de trabajo introduciendo, entre otros, la materia preventiva en los diferentes niveles de enseñanza, así como en la oferta formativa correspondiente al sistema nacional de cualificaciones profesionales.
  • A los empresarios, como "deudores de seguridad" para con sus empleados. No podemos olvidar que el empresario debe, por ley, "garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo" (artículo 15 de la Ley 31/1995).
  • A los trabajadores, como responsables de cumplir con todas aquellas medidas de prevención que en cada caso hayan sido aplicadas en la empresa.

Estas son obligaciones, las "grandes" obligaciones legales, pero la pregunta sería ¿se cumplen?
A mi entender la respuesta es obvia: NO! y si no, volvamos a las cifras con las que he iniciado este artículo/reflexión.
No pretendo entrar en el mismo debate que se ha generado en la prensa últimamente sobre si se invierte poco o mucho en prevención, sobre si el empresario cumple o no con la ley de prevención, sobre si los trabajadores cumplen o no con las medidas de prevención adoptadas, etc., sino hacer una reflexión, intentando extraer algunas conclusiones sobre lo que entiendo son las verdaderas causas de la siniestralidad laboral.

Muy frecuentemente se oye hablar de "falta de cultura preventiva", A mi entender, ésto se ha convertido en un tópico al que se recurre con demasiada frecuencia, pero que parece que todo el mundo (o casi todo) está de acuerdo. Opino que quedarse sólo con "falta cultura preventiva" implica esconder las verdaderas raíces del problema.
¿Qué quiere decir que "falta cultura preventiva"?, ¿queremos con ello indicar que los trabajadores no son conscientes de los peligros de su trabajo?, o bien ¿estamos sugiriendo que los trabajadores sí lo son, pero que actúan de manera totalmente inconsciente, prescindiendo de las medidas de prevención adoptadas?.

Si ésta es la opinión, creo que lo que realmente está fallando es:

  • El deber de promoción de la prevención en el sistema educativo en general por parte de la Administración, lo cual sería una manera de concienciar a los trabajadores de futuras generaciones.
    La tan nombrada "cultura preventiva" debe empezarse a introducir en las personas a partir de la educación básica (5, 6 ... años).

  • El deber de información y de formación que tiene todo empresario, con el que intentar concienciar a los actuales trabajadores.
    El "conocimiento", en cualquier orden de la vida, es básico. En materia de prevención, probablemente no es suficiente, pero sigue siendo básico.

¿Qué quiere decir que "falta cultura preventiva"?, ¿queremos indicar con ello que la prevención no se ha integrado en la empresa?.
Quisiera desarrollar algo más este aspecto que me parece vital y más concretamente el concepto de "integración".

La Ley de Prevención 31/1995 habla frecuentemente de "integración de la prevención", concretamente el artículo 16.2 exige que "las actuaciones preventivas se integren en el conjunto de actividades de la empresa y en todos los niveles jerárquicos de la misma".
Según mi opinión, en este punto radica el verdadero problema de la prevención, o lo que es lo mismo, la falta de integración generalizada de la prevención en las empresas es la verdadera causa de la elevada siniestralidad laboral. Todo lo demás es consecuencia directa de ello.

Pero, ¿qué quiere decir "integración"?. Integración no significa que se haya emitido un "decálogo de prevención", que se haya enmarcado y colgado en la entrada de la empresa o que se haya editado un manual de prevención con un sinfín de normas y procedimientos, etc.. Para mí, "integración" implica mucho más que esto.

Hacer prevención no es ni mucho menos, hacer o hacer hacer los documentos de Evaluación de Riesgos y Plan de Emergencia y tenerlos bien guardados para enseñárselos al Inspector de Trabajo cuando nos lo pida. A esto se le llama intentar cubrir el expediente.
En este sentido, es importante distinguir entre "cumplir con la Ley" y "hacer prevención". Podemos "cumplir" con la Ley (al menos formalmente a nivel de documentos) pero no hacer prevención; mientras que si hacemos prevención (integramos, gestionamos, etc.), seguro que también cumplimos con la Ley, y esto es lo que conviene.

La pregunta clave sería: ¿es la prevención un objetivo estratégico de la empresa?, si la respuesta de la empresa es sí (con todo lo que ello significa), creo que se está en el buen camino; en caso contrario, a la corta o a la larga el accidente está casi asegurado.
Y ¿qué quiere decir "objetivo estratégico"?, pues que la prevención es tan importante (como mínimo, aunque a mi entender debería serlo más por el hecho de tratarse de personas) como la producción, como la calidad, como cumplir con los plazos de entrega, como el medio ambiente, etc.
Sólo como ejemplo y como introducción del tema, la siguiente reflexión: ¿Es que seguiremos produciendo producto si somos conscientes de que no estamos cumplimos con los requisitos de calidad del mismo?, creo que cualquier empresa, en estas circunstancias, antepondrá la calidad a los plazos de entrega, lo cual no quiere decir que no haga todo lo que esté en su mano, y más, para cumplir con dichos plazos. Pero seguro que lo que no hará será seguir produciendo mal.

¿Porqué pues seguimos o exigimos seguir trabajando cuando conocemos que las condiciones no son las adecuadas y estamos en riesgo de sufrir un accidente?

Podemos aumentar plantillas de Inspectores, de técnicos, visitas e inspecciones, sanciones, etc., que evidentemente ayudarán por la vía de la obligación, pero no solucionaremos el problema, puesto que no habremos actuado en la raíz del mismo. Los prevencionistas sabemos muy bien que si no llegamos a las "causas últimas" de los accidentes, difícilmente lograremos que éstos no vuelvan a producirse.

La prevención, como decía antes, tiene que ser un objetivo estratégico de la compañía. Pero un objetivo estratégico para la alta dirección, para los mandos, para los encargados, para los trabajadores de base, etc., en una palabra, para todos los niveles jerárquicos de la empresa.
La prevención debe ser vista y gestionada al mismo nivel, o más, de importancia y de prioridad que la producción, la calidad, el medio ambiente, etc.
La prevención, los accidentes, las medidas de prevención, los índices de siniestralidad, etc., deben estar en el orden del día de todas las reuniones de planificación y seguimiento que se hagan en la empresa y ésta tiene que ser una imposición creída de la propia dirección (la dirección no sólo debe exigirlo sino que debe creérselo y actuar en consecuencia). Todos los demás colectivos tienen que tener claro este punto. Tengamos en cuenta que, en la empresa, uno actúa en función de los criterios y exigencias de sus superiores. Si para un gerente la prevención es importante, con el tiempo también lo será para los mandos y encargados a sus órdenes y, por correspondencia, también para sus respectivos trabajadores de base. No perdamos de vista que las actuaciones de los mandos y encargados son el espejo en el que miran sus subordinados.

No sirve pues de "excusa" el decir que el trabajador no utiliza el equipo de protección que se le ha entregado, cosa que se oye mucho últimamente y como motivo, expuesto por parte de ciertos colectivos, de los accidentes. Es cierto que todo trabajador tiene la obligación de utilizar correctamente los medios y equipos de protección facilitados por el empresario (artículo 29.2-2º de la Ley 3195), pero no es menos cierto que el empresario (y cuando digo empresario entiendo toda su cadena de mando) tiene el poder de organización del trabajo, así como el de sancionar al trabajador que incumpla las normas por él establecidas (artículo 58.1 del Estatuto de los Trabajadores).
En definitiva, ¿no será que si un trabajador no utiliza las protecciones puestas a su disposición por el empresario es debido a que éste o sus mandos se lo permiten?, ¿no será que estamos ejerciendo mal nuestra función de empresarios o de mandos?.
Creo que este punto merece una profunda reflexión. No sirve aquello tan oído de "por mucho que se lo digo, no utiliza las gafas de protección" (por ejemplo), sirve lo de "si se ha evaluado que la utilización de las gafas son necesarias para evitar un riesgo, su utilización es obligatoria y constituye la única manera de trabajar".

¿Qué sucede si un trabajador entra a trabajar tarde de manera sistemática? Seguro que a la segunda o tercera ocasión será amonestado, si no es sancionado. Lo que es seguro es que no se le permitirá. ¿Porqué pues se permite la no utilización de prendas de protección?. No será que no se le da importancia, no será que no se ha informado adecuadamente de las consecuencias que le puede suponer al trabajador tal actuación, no será que es más cómodo por parte de los mandos actuar así, ........ ¡Reflexionemos!


CONCLUSIÓN

Como conclusión, entiendo que la reducción de la siniestralidad laboral pasa por una adecuada aplicación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y sus Reglamentos de desarrollo (no entremos ahora en si la ley es buena o no, es lo que tenemos) que implican:

  • Gestionar la Prevención, no se trata de "hacer cosas", sino de gestión.

  • Integrar la prevención en la compañía, lo que implica que la prevención será un objetivo estratégico y como tal se gestionará. Todas las actividades preventivas que se planifiquen y realicen tendrán esta prioridad.

  • Formación a todos los niveles jerárquicos en los riesgos específicos del puesto de trabajo y en los generales de la empresa. El conocimiento es básico.

En definitiva, la prevención debemos CREÉRNOSLA.