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La composición
de la población activa europea ha cambiado, y lo seguirá
haciendo a lo largo de los próximos decenios. Los Estados
miembros deberán tener en cuenta estos cambios, sin olvidar
sus repercusiones en materia de salud y seguridad en el trabajo.
Se pueden observar tres grandes tendencias.
Población
activa de más edad
La primera tendencia es la del envejecimiento de la población
activa. En todos los países europeos, la edad media de ésta
se está elevando y el porcentaje de trabajadores de más
de cincuenta años seguirá creciendo. En 2005, habrá
más trabajadores cuya edad aproximada sea de cincuenta años
que de treinta. Según el informe de la Agencia sobre el cambiante
mundo del trabajo, aún no está claro cómo influye
en la salud y la seguridad laborales el que haya grandes grupos
de trabajadores de más de sesenta años en la población
activa. Algunos expertos han señalado los peligros de generalizar
sobre las capacidades de los trabajadores de más edad. "El
"modelo del déficit" de la persona mayor y la generalización
que lleva consigo sobre la supuesta pérdida gradual de todas
las capacidades de tipo profesional a medida que la persona envejece
se basan en hallazgos relacionados con capacidades humanas concretas,
en especial las funciones sensoriales del individuo y la pérdida
de fuerza física. No hay razones sólidas para generalizar
estas observaciones". [W. Hackl-Gruber, conferencia de la Agencia]
No obstante, los trabajadores de más edad necesitarán
apoyo específico para hacer frente a las exigencias cada
vez mayores del trabajo debido a las nuevas prácticas organizativas
y a las nuevas tecnologías, y tendrán que adaptarse
a unas exigencias laborales en constante evolución. Las directivas
europeas sobre salud y seguridad disponen que los grupos especialmente
sensibles sean protegidos contra los peligros que les afectan específicamente.
A. L. Johansson (conferencia de la Agencia) dice que la atención
a las necesidades de los trabajadores de más edad apartará
las jornadas de trabajo largas y favorecerá el "hacer
lo correcto en el momento oportuno". Los trabajadores de más
edad (cualificados) necesitan más tiempo para adquirir y
aprender nuevos conocimientos, tiempo que no siempre se les da.
Los actuales programas de formación se deben adaptar para
atender a sus necesidades.
"No se trata tanto de idear procesos de trabajo para los "trabajadores
de más edad" como de actuar a tiempo, incluso cuando
los trabajadores son todavía jóvenes, a fin de que
esos procesos sean concebidos de manera que se eviten daños
físicos a largo plazo (del sistema musculoesquelético,
por ejemplo) y se ofrezcan oportunidades para el desarrollo personal
como forma de contrarrestar una pérdida grave de motivación
a medida que transcurre la vida laboral y los trabajadores se hacen
mayores." (W. Hackl-Gruber, conferencia de la Agencia)
Una
consecuencia de esto es que quizá las empresas necesiten
información y ayuda específicas de los organismos
competentes en materia de SST, por ejemplo, sobre la valoración
de riesgos para los trabajadores de más edad y ejemplos prácticos
de posibles cambios en la organización del trabajo y en otros
aspectos, a fin de reducir los riesgos para dichos trabajadores.
Existen ya algunos ejemplos de medidas de apoyo que se han adoptado.
Por ejemplo, el programa finlandés FinnAge se introdujo para
mejorar la salud, el bienestar y la capacidad de trabajo de trabajadores
de más de 45 años. Este programa nacional incluía
el desarrollo de herramientas para intervenir según la edad
en el lugar de trabajo (informe de la Agencia Occupational safety
and health and employability - programmes, practices and experiences).
Soluciones de algunas empresas para los trabajadores mayores (adaptado
de A. Pensky, Magazine 2 de la Agencia)
- Algunas
empresas discuten actualmente la posibilidad de adecuar más
las condiciones de trabajo "normales" al cambio, haciendo
mayor hincapié en la edad, el aprendizaje durante toda
la vida, la flexibilidad y la movilidad. Ello se puede hacer mediante
medidas individuales o colectivas.
- En
una planta siderúrgica se necesitaba reintegrar a los trabajadores
mayores en el nuevo proceso de producción de la empresa.
Se desarrollaron soluciones diferentes y flexibles, centradas
en el individuo, usando un "análisis del potencial
de rendimiento". Los cursillos de formación se asociaron
a iniciativas más prolongadas y específicas. Además
de cursos de capacitación técnica, se incluyó
formación sobre salud y seguridad. La formación
se prestó de forma individualizada cuando era necesario.
A esto siguieron unas "prácticas" en puestos
de trabajo especiales creados al efecto.
- En
una empresa de transporte público se introdujo un modelo
de jornada reducida para los trabajadores mayores en sustitución
de la jubilación anticipada, para permitir un paso gradual
hacia la jubilación. Por ejemplo, los trabajadores que
han trabajado por turnos durante muchos años pueden reducir
los efectos negativos sobre su salud disminuyendo gradualmente
las horas de trabajo. Al mismo tiempo, pueden transmitir sus conocimientos
a trabajadores más jóvenes antes de marcharse.
Más mujeres en empleos remunerados
Una segunda tendencia es el aumento del porcentaje de mujeres en
la población activa. En casi todos los países, las
tasas de participación femenina han crecido de forma bastante
constante. Sin embargo, no está claro hasta qué punto
ello ha inducido una transformación de los puestos de trabajo.
Siguen existiendo las diferencias tradicionales entre los tipos
de trabajo que desempeñan hombres y mujeres, los tipos de
contratos de trabajo y las oportunidades de desarrollo profesional.
Muchas mujeres trabajan en servicios asistenciales, en los que hay
bastante riesgo de estrés y violencia. Es mayor la presencia
femenina en trabajos en los que las exigencias son elevadas pero
se tiene poco control individual sobre el trabajo. El "mundo
del trabajo" con frecuencia se sigue basando en las necesidades
del hombre y no se ha adaptado a las necesidades de la mujer. Por
ejemplo, muchas herramientas y equipos se han diseñado para
el hombre y no para la mujer, y los horarios tradicionales de trabajo
pueden ser difíciles para las mujeres que tienen responsabilidades
familiares. Cada vez hay más investigadores y comentaristas
que sugieren que en el mundo laboral es necesario un "enfoque
que tenga en cuenta el género" a fin de que los riesgos
que afectan a las mujeres sean debidamente reconocidos y gestionados.
Inmigración
Una
tercera tendencia es la inmigración de nuevos grupos a los
Estados miembros europeos. En algunos de ellos la actual tendencia
inmigratoria es la entrada de trabajadores con muchos estudios y
muy cualificados. Para aprovechar todo el potencial de estos nuevos
trabajadores, quizá las empresas tengan que adaptarse a personas
de diferentes orígenes culturales y asegurarse de que haya
una comunicación efectiva dentro del lugar de trabajo. Por
el contrario, muchos otros trabajadores inmigrantes se concentran
aún en trabajos no cualificados y caracterizados por unas
malas condiciones de trabajo. Un problema suplementario es que los
trabajadores que no conocen bien el idioma del país al que
llegan pueden experimentar problemas lingüísticos cuando
se dan instrucciones y formación sobre salud y seguridad
en el trabajo.
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