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Quizás
las empresas turísticas tienen menos riesgos laborales, pero
una mala prevención puede afectar al servicio que ofrecen.
Los periódicos, noticiarios televisivos o radiofónicos
e incluso el cine se están haciendo eco de la nueva realidad:
los riesgos laborales. Parece que en los últimos meses se
hayan multiplicado los casos de accidentes en el puesto de trabajo,
con el sector de la construcción como gran protagonista,
pero otros sectores como el turístico tampoco escapan a esa
realidad. Miguel Ángel Vidal es el presidente ejecutivo de
BDN Training, empresa que mantiene que la formación, y más
concretamente la formación on line, es una herramienta clave
para no tener que lamentar accidentes.
¿Por qué saltan a la luz tantos casos de accidentes
laborales?
Porque la salud laboral es un aspecto cualitativo de cada vez mayor
relevancia para los trabajadores y eso hace que cada día
tenga más fuerza la aplicación de la Ley.
Además, el trabajador cada día es más consciente
y valora su seguridad en su justa medida. Lógicamente le
interesa la estabilidad laboral, conseguir mejoras económicas,
pero por encima de todo no accidentarse.
¿Las actividades turísticas son menos peligrosas
que las de otros sectores?
Yo creo que es un sector con riesgo de muchos accidentes
pero de poca gravedad. Los accidentes del sector turístico
incluyen desde los que pueden darse en hostelería (quizás
el subsector de mayor riesgo) hasta las enfermedades o lesiones
propias del personal de oficina en las agencias de viaje.
Curiosamente es en este último ámbito donde cuesta
más sensibilizar al empresario porque aunque el concepto
de accidente parece no tener cabida ahí, la realidad demuestra
que hay muchos partes.
¿Cuál es el marco legal en cuanto a la prevención
de riesgos laborales en España?
En 1995 entró en funcionamiento la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales 31/1995, pero no fue hasta que en 1997 apareció
el reglamento, cuando se empezaron a cumplir las normas, aunque
poco a poco.
Esta ley define con claridad dos puntos: que el empresario es el
único responsable del accidente y que los trabajadores, a
través de los sindicatos, pasa a tener un papel más
protagonista en los procesos de prevención de accidentes.
¿Las empresas son conscientes de esa realidad?
Cuando se discute tanto si hay o no cultura de prevención
en las empresas, se está evidenciando que no la hay. Son
pocas las empresas que valoran que la repercusión de un accidente,
además de la sanción administrativa importante, puede
reportar daños en maquinaria y daños personales que
representan primero un recargo administrativo y luego lo que se
determine por responsabilidad civil. Pero más importante
que el factor económico es el que el empresario tenga una
voluntad moral por cuidar a sus trabajadores y poner todos los mecanismos
necesarios para que el accidente no ocurra, ahondando en lo que
es información y formación.
¿Una mala planificación en la prevención
de riesgos afecta a la calidad del producto turístico?
Por supuesto. Afecta a la motivación de los empleados,
y en consecuencia al servicio que estos ofrecen al usuario. Igual
que hacen inversiones para mejorar directamente el producto, tendrían
que mejorar las condiciones de trabajo -iluminación, señalización
de evacuaciones, espacios ordenados- porque indirectamente eso también
repercute en el servicio que ofrecen. Yo me pregunto por qué
las empresas han apostado tanto por la calidad y menos por la seguridad.
Cada vez más empresas, turísticas o no, informan a
sus clientes de la aplicación de sistemas de calidad pero
no se hace lo mismo con los planes de prevención, cuando
eso también permite "vender" que se trata de una
empresa respetuosa con sus empleados.
¿Cuál es el papel de la formación en
la prevención de riesgos?
Es el elemento clave. Primero hay que conocer los riesgos que existen,
luego corregir ese problema a través de la información
y posterior formación de todos los trabajadores que son susceptibles
de sufrir accidentes. Y curiosamente dentro de esta categoría
se encuentran desde el peón hasta el más alto directivo,
porque nadie está exento de accidentarse aunque es cierto
que hay muchos grados de riesgo. Además hay que pensar que
para ser eficaz, la formación debe actualizarse periódicamente.
Y para eso, ustedes proponen cursos on line...
La formación en el puesto de trabajo debe ser clara
y flexible, que se adecue a todos los perfiles de una empresa. Hacer
cursos de formación presencial puede resultar engorroso y
caro porque hay que pagar desplazamientos, los manuales y certificados
que acreditan esa formación.
Los cursos on line simplifican la formación a un coste mucho
más reducido. Además es un elemento motivador porque
acerca a los empleados a las nuevas tecnologías y crea valor
en la empresa.
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