|
Además consigue una permanente "mejora"
mediante la aplicación de políticas de mejora
continua.
Al final el premio será su "certificación"
y soportará sin rechistar unos costes de "divulgación"
para dar a conocer su alto nivel de profesionalidad.
Podemos afirmar que las leyes del mercado no solo son
sabias sino que son eficaces.
No podemos dar, por desgracia, tantos elogios a la aplicación
de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y del
Reglamento de Servicios de Prevención. Su implementación
dentro de la empresa está siendo muy lenta y no exenta
de dificultades.
Cabe preguntarse por qué. ¿es que su contenido
es confuso y difícil de aplicar?. Debemos recordar
que dicha normativa viene dada por directivas de la Comunidad
Económica Europea y por lo tanto de obligado cumplimiento
para todos los paises miembros y parece ser que el nivel de
aplicación y eficacia en la mayoría de éstos
es más alto que en el nuestro.
Calidad y seguridad son términos que conllevan
en sí mismos una acción preventiva, por
lo tanto si somos tan exitosos en la aplicación de
las políticas de calidad ¿por qué no
en la de seguridad?
¿Por qué se asume por parte del empresario
y/o directivo que es el máximo responsable de la calidad
y rechaza serlo en la seguridad y salud laboral?
La normativa legal impone sanciones, recargos y responsabilidades
penales y civiles, en el caso de incumplimiento. En la calidad,
en cambio, la penalización viene dada por la propia
falta de calidad del producto que puede poner en peligro la
continuidad de la empresa en el mercado.
Empezaría mal una política de seguridad y salud
laboral sin antes saber en qué punto de partida nos
encontramos. Por lo tanto, igual que en calidad la "Auditoría
de Gestión" se hace necesaria.
La normativa legal identifica con claridad "roles y
responsabilidades", así como los procedimientos,
por lo tanto facilita la composición interna de la
organización en seguridad, cuestión que en calidad
se debe crear en cada caso particular.
El término "coste de la seguridad"
se asume comno un "gasto" y no como una inversión,
cuando debería valorarse en los mismos términos
que en calidad. Si se propone la mejora de las condiciones
de trabajo como una oportunidad para renovar procedimientos,
maquinarias e instalaciones que lleven a un incremento de
la productividad se puede esperar un retorno de la inversión
en los mismos términos que en la calidad.
|